P.D.: No olviden pasarse por 'Purgatorio crítico' en fin de año: como broche de oro, tendremos una selección con lo mejor y peor del año, no solo en lo que a películas se refiere.
sábado 29 de noviembre de 2008
viernes 31 de octubre de 2008
Mi plan para el Día de los Difuntos
Las mujeres son un arma de doble filo. Ni fantasmas, ni vampiros, ni zombies ni pollas. No hay cosa en la vida que dé más miedo que ellas, principalmente cuando hablamos de poder. Si no, explíquenme cómo es posible que un tipo que, hasta hace poco tiempo, se deleitaba con la última de Ferrell al grito de la pegadiza "¡Barcos y putas! ¡Barcos y putas! ¡Quiero tener muchos barcos y putas!", se empapaba un libraco de 'golems' judíos, leía cómics de este tío y escuchaba con dos cojones -y a todo meter- canciones de Leño, sufra en sus propias carnes un giro del destino tan imposible como el de estar apunto de pagar dinero para ver High School Musical 3, enésimo éxito de la Disney, que se ha conseguido situar como el musical más visto de la historia en su primer fin de semana, aun contando con todos los detractores del mundo.
domingo 19 de octubre de 2008
Parafernalia
Vamos a cargarnos varios pájaros de un tiro. Antes de empezar con las cuatro breves comentarios (sí, cuatro) sobre alguno de los títulos más interesantes, en apariencia, estrenados en las últimas semanas, aquí les dejo el cortometraje rodado por mi profesor y demás miembros de la Escuela de Cine, toda una curiosidad. Su duración no llega a los seis minutos y es de todo menos aburrido, así que no teman perder un poco el tiempo pinchando en el enlace, que la cosa merece la pena.
Jason Statham no defrauda a sus seguidores y, tras el ligero paréntesis que supuso The Bank Job -inédita en España, aún-, el carismático protagonista de la saga Transporter (en breve, una trilogía) vuelve a las andadas con Death Race, espectacular 'remake' de una joyita 'cormaniana' sin el menor desperdicio. Pese a su excelente campaña publicitaria, con la mítica 'Welcome to the Jungle' de fondo, así como el tirón de su actor protagonista para estas producciones, la película se ha estrellado en Estados Unidos aun contando con un presupuesto no excesivamente abultado, que ha recuperado en el resto del mundo, no sin ciertas dificultades. Y la verdad es que es un resultado algo injusto, teniendo en cuenta que se trata, entre otras cosas, de la mejor película de Paul W.S. Anderson en años, y de uno de los llamados "productos de consumo fácil" con más enjundia estrenados esta temporada.
Pasemos a otro buen 'remake', esta vez de la mano del especialista Alexandre Aja, que ya lavó la cara hace un par de años al clásico de Wes Craven Las colinas tienen ojos. Esta vez, el francés echa mano de otro título de terror asiático (en este caso, surcoreano), como ya viene siendo habitual en Estados Unidos, del que toma algunas premisas argumentales y poco más. Así pues, Reflejos no es, ni muchísimo menos, un calco de la decente El otro lado del espejo (conocida en muchos círculos, simplemente, como Into the Mirror), sino una adaptación a la que se le priva de toda función alegórica y se le aplica la parafernalia de siempre, cosa que funciona sorprendentemente bien. Esto es debido, en lo principal, a que Aja es un excelente director que sabe darle el perfecto empaque a una propuesta que, en manos de otro, jamás habría cruzado la barrera de lo discreto. El 'remake', aunque nunca parezca tener como modelo el título que adapta, no tiene nada de original, pero el guión tiene mucha garra y la historia está presentada estupendamente, partiendo de una escena inicial sobrecogedora y, como no podía ser de otra forma, con la imprescindible casquería de Aja.
miércoles 8 de octubre de 2008
Hecatombe, caos, lo mismo da
miércoles 24 de septiembre de 2008
Y, de repente, los fuegos artificiales
Entre tanto, Woody Allen por fin ha estrenado su esperadísima última película tras su inesperado "éxito" taquillero en tierras norteamericanas, donde ya ha superado los 20 millones de dólares, algo que no ocurría desde Match Point. El nuevo trabajo del neoyorkino, Vicky Cristina Barcelona, ha sido centro de todo un debate -no me refiero al estúpido circo político montado en torno a su presupuesto- entre los fans de su realizador, quienes parecen considerarlo, de nuevo, un trabjo menor en su abultado filmografía. ¿Un trabajo menor? Probablemente, pero eso en Allen ya es peyorativo, y es que ha pasado un tiempo desde la última vez que estrenó una "gran película" y el cineasta, aunque sus temas empiezan a agotarse, se mantiene en forma. Que sí, que ya sabemos que los conocimientos de Allen sobre nuestra cultura se antojan un tanto pobres. También sabemos que la música de Paco de Lucía de fondo es un topicazo, y que los nombres de sus protagonistas son más propios de un culebrón que de la última comedia del hombre que creó la maravillosa Zelig -por citar algún título-, pero si nos olvidamos un poco de sus errores formales y el lamentable doblaje al que se ha visto sometida, estamos ante uno de los guiones más interesantes que ha escrito Allen en los últimos años. sábado 13 de septiembre de 2008
The winds of change are in the air...
Lo cantaban los grandísimos Judas Priest en su no menos monumental último álbum, y ahora toca echar mano de ello para que me explique.
Conforme pasaban los días, la idea de volver a cerrar 'PC' para, de nuevo, reabrirlo en el siguiente período estival me parecía cada vez más estúpida. Entonces se me ocurrió una tontería cuya eficacia era bastante cuestionable, pero que, al menos, serviría para que el blog prosiguiera su funcionamiento unos meses más. Esta semana de sequía -que, al final, se me ha ido de las manos y ha durado unos diez días- es una buena muestra de lo que probablemente acabe siendo el blog de ahora en (relativo) adelante. Las actualizaciones serán semanales, y, aunque entiendo las limitaciones que puede ofrecer la existencia de un solo 'post' cada siete días, trataré de concentrar, a mi manera, las novedades que merezca la pena mencionar, como han venido siendo hasta ahora cine, música y literatura. El que surja algo más, solo lo dirá el tiempo. De momento, esto es lo que hay.- Hellboy II: El ejército dorado. Ni caballeros oscuros, ni hombres de hierro ni gigantones verdes ni nada que se le parezca. Guillermo del Toro da la campanada y, con la segunda adaptación a la gran pantalla del personaje de Mike Mignola, se consagra como uno de los más interesantes directores en activo gracias a una fantástica propuesta alejada de la seriedad y pretensiones del sobrevalorado Nolan, toda una carta de amor a ese tipo de cine que entiende el espectáculo como una razón de ser. Y es que la nueva película del director mexicano resulta brillante desde sus primeros minutos, en los que, a través de un originalísimo prólogo, adentra al espectador en la historia del ejército dorado.
Todo un derroche de imaginación, amparado en la extravagante mitología creada por Mignola (un mercado troll, abuelitas que devoran gatos, la muerte alegorizada como una figura siempre dispuesta a negociar...), que logra alzarse, sin problemas, como el mejor 'blockbuster' del verano -aunque, si consideramos a WALL·E como tal, la película de Del Toro se colocaría un peldaño por abajo-, superior y mucho más divertido que El caballero oscuro. ¡Incluso el antagonista acaba por decir verdades de mayor enjundia que la enunciadas por el mismísimo Joker!Lo consiguieron Spielberg y Lucas, y ahora el director de El laberinto del Fauno se les suma: Guillermo del Toro ha creado una película destinada a las masas sin renunciar a sus principios estilísticos. Chapeau! Valoración final: ····· (sobre cinco).
- Star Wars: The Clone Wars. Era de esperar que, después de que Lucas diera carpetazo final a su saga con un redondo tercer episodio, con el tiempo surgiera alguna posibilidad de estirar más el chicle y, con ello, seguir generando más y más beneficios. Esa posibilidad se hizo realidad cuando George Lucas anunció la creación de dos nuevas series sobre Star Wars: una de animación en torno a las Guerras Clon, y otra, en imagen real, comprendida entre los episodios III y IV, con mayor protagonismo para personajes secundarios sin demasiada relevancia en las otras entregas. Mientras la segunda aún está "en pañales", por decirlo de algún modo, la serie de animación se estrenará en cuestión de meses. Sin embargo, The Clone Wars supone una especie de adelanto con respecto a lo que veremos pronto en televisión: según han reconocido sus responsables, se trata de un lujoso episodio piloto que juega un poco con la idea que moverán los inminentes dibujos animados.
La trama vuelve a dar otro giro, y ahora será Anakin quien tenga la posibilidad de ejercer de Maestro -sin serlo en absoluto-, al contar con una 'padawan' debido a una decisión de Yoda. En medio de las Guerras Clon, mentor y aprendiz tratan de infiltrarse entre el ejército de los clones para rescatar al bebé de Jabba, quien cree que su hijo ha sido secuestrado por los Jedi. La película no aporta demasiado a la saga pero no deja de ser Star Wars, con todo lo que ello conlleva. Esto es, pues, que la película no es absoluto aburrida, sino que, al estar orientada en mayor medida a un público infantil, sus responsables se dejan por el camino -agradecidamente- la verborrea y el contexto político, tratando de ir más al grano. Esto no quita que ciertos personajes, como es el caso de Ashoka, resulten insoportables.
Sin embargo, la trama es más clara, se dan las justas dosis de acción y no deja de entretener y divertir en ningún momento, siempre y cuando se sepa ver como lo que es. Por cierto, ¿qué demonios es esa versión de chiringuito que han hecho con la magnífica pieza de John Williams? V.F.: ··· (sobre cinco).
- Che, el argentino. Con esta película sucede algo que me llama especialmente la atención: las críticas más demoledoras que he leído hacia ella provienen de gente que ¡no la ha visto! ¿La razón? No creo que haga falta explicarla. Simplemente, por lo que veo, hay personas que no terminan de entender lo que, realmente, representa la utilización de la figura del 'Che' Guevara como icono popular: ni más ni menos que un ensalzamiento de sus absolutamente respetables ideales, no de sus actos. Es imposible llegar a un acuerdo entre dos polos ideológicos, que podrían y de hecho se sentirán divididos ante la nueva película de Soderbergh, por lo que, como no tengo intención de convencer a nadie de nada, hablemos de la película. Está bastante bien, pero ¿qué le ocurre? Ni más ni menos que lo que yo apuntaba al principio: la dirección que toma Soderbergh para contar la historia no se antoja del todo acertada.
La cosa queda un poco descompensada porque el director de Traffic parece querer decir mucho sobre las ideas de su protagonista, sobre muchas de las cosas que representa, pero se queda corto porque parece más preocupado en rodar un documento definitivo, algo megalómano, sobre el Che como revolucionario en lugar de como persona. La voz en 'off' del personaje se manifiesta durante toda la película; el director alterna la acción con la intervención del protagonista en conferencias, entrevistas o en discursos como el de la ONU. Sin embargo, parece que Soderbergh quiere contentar a todos al no mojarse en ningún aspecto del personaje. Resta crudeza a muchas de las opiniones del Che manifestadas a lo largo del film, y, a su vez, no presta mucha atención a ciertos aspectos negativos del personaje, como su creencia en la pena capital, que solo aparece levemente esbozada. Por otro lado, el corte sufrido por la película -en realidad, su duración era de cuatro horas y media y finalmente se ha visto convertida en una forzosa duología- es bastante notorio.
La introducción es bastante larga -¡casi una hora!-, con ciertos momentos tediosillos, pero luego mejora notablemente, y escenas como la del tranvía dan clara muestra de una planificación asombrosa. El empaque que el director ofrece a algunas escenas resulta modélico. El problema es que Soderbergh es de los que dan una de cal y otra de arena. Habrá que esperar a ver el resto del metraje, Guerrilla, para valorarla en su conjunto, pero de momento podemos hablar de un título decente, sin la extraña épica que parece prometer en sus avances publicitarios ni la carga política a lo Oliver Stone de la que merecería haberse impregnado, pero con los valores justos como para no ser, de ningún modo, deplorable. V.F.: ··· (sobre cinco).Todo esto en lo referente al cine. La próxima semana, más, aunque, si quieren, hablamos de Mr. Magorium y su tienda mágica en los comentarios, que acabo de verla y la tengo bien fresca. ¿Alguien se anima?
Cambiemos de tercio. Por fin, tras años de espera, Extremoduro ha publicado esta semana un nuevo disco, La ley innata. Algunos de los fans del grupo parecen haberse sentido decepcionados ante la estrambótica nueva propuesta de Robe y los suyos, dado que se desmarca, en el estilo musical, de los anteriores discos. Créanme si les digo que esa decepción que muchos se empeñan en manifestar es de todo menos justificable. Aunque existe una evolución clara desde sus primeros álbumes hasta llegar a este, las principales inquietudes del letrista y alma del grupo se vuelven a dar, de nuevo, en La ley innata. Como viene siendo habitual, su nueva canción (leen bien: únicamente contiene una canción, a lo Pedrá, dividida en seis pistas) vuelve a insistir en los temas principales del grupo, aunque la extraña poesía de Roberto Iniesta aparece más potenciada en este nuevo disco que en cualquiera de los anteriores. Su cantante descuida toda métrica y estructura musical y decide hablar de temas completamente universales a lo largo de los más de 45 minutos que dura, motivado por sus últimas incursiones en el terreno de la Filosofía, y, en especial, por una cita de Cicerón que aparece reflejada en la portada del disco.El resultado es un álbum tan experimental como sugerente, emocionante desde sus primeros compases hasta la impensable coda flamenca, en la que vuelve, de nuevo, a las ideas expresadas en su introducción y redondea el disco de manera notable. En los cuatro movimientos intermedios, el oyente escucha a Extremoduro en todas sus facetas, desde el embrollo mental (¿resacoso?) hasta la más humana reflexión, con tiempo suficiente para la rabia y la ira que, en mayor medida que nunca, desprende la asombrosa 'Lo de dentro'. Un disco increíble, original y, en definitiva, imprescindible, con el que el grupo se atreve a dar un giro completo, a caballo entre la necesidad de hacer algo diferente y las ganas de desafiar a sus imitadores. ¿Es el mejor de Extremoduro? Solo el tiempo lo dirá. De momento, lo único que puedo asgeurar es que nunca un disco del grupo me había dado tan buenas vibraciones desde su primera escucha. Puede que no sea de locos pensar en cualquier tipo de reconocimiento. ¿Es pronto para hablar de premios?
martes 2 de septiembre de 2008
¡Puños fuera!
Aunque aspiraba a ser la comedia del verano, Zohan: Licencia para peinar, la última película estrenada bajo el sello Apatow (que no parece vivir sus mejores momentos en taquilla, tras arrasar el pasado año con sorpresones económicos de la talla de Superbad y Knocked Up), se ha tenido que conformar con amasar una nada desdeñable aunque quizás decepcionante cifra cercana a los 100 millones de dólares. Más de uno argumenta que, tal vez, la considerable bajada de estas producciones se debe principalmente a que el público empieza a cansarse de ver más de lo mismo dentro de este género. No obstante, aunque Zohan no sea una película destinada, precisamente, a reinventar los pilares del género, hablamos de una de las películas más "puras", por decirlo de algún modo, que han surgido no solo dentro del colosal imperio forjado por el director de Virgen a los 40 en apenas unos años, sino en la filmografía del irregular Adam Sandler, cómico con notable tirón en su país de origen y escasa pegada por estas tierras -aunque, en este caso, haya sucedido a la inversa y el número 1 lo haya conseguido aquí, apenas una semana después del estreno de El caballero oscuro-.
Dennis Dugan, su director, muy habituado a trabajar con Sandler, también es un tipo con una carrera algo desigual. Con la comedia "negra" le ha ido más o menos bien (la archi-repetida Este chico es un demonio, injustamente denostada por sus innecesarias secuelas, o la inenarrable Beverly Hills Ninja son claros ejemplos de ello), pero por lo general ha tenido demasiados altibajos para considerarle un realizador fiable. En Zohan, su trabajo resulta más bien discreto, debido a que, realmente, parece afrontarlo con cierta indiferencia. En lugar de querer complementar su guión al traducirlo en imágenes, se limita a "transcribirlo", sin demasiados aportes, dejando a las estrellas huérfanas frente a la cámara. Y, finalmente, estas son las que le sacan del embrollo.
Aquellos que no soporten la inclusión de chistes escatológicos, sexuales, carentes de toda decencia, no encontraán asilo en una comedia que, por momentos, quiere hacer apología de ellos: en medio de todo el conflicto entre Oriente Medio, Zohan: Licencia para peinar anima a los enfrentados a dejar de luchar y empezar a fornicar entre ellos. El otro mensaje implícito de la comedia deja claro quién pone la pasta, con una metáfora "romántica" que, más que parecerse, es idéntica a una de las perlas finales de la notable Forgetting Sarah Marshall -la cual, según las últimas noticias, parece que contará con un 'spin off' basado en el personaje de Russell Brand, en el que volverá a aparecer su protagonista y repetirá en la dirección Nicholas Stoller). Resumiendo, aunque no es una comedia precisamente redonda y cuenta con demasiadas desigualdades para poder aspirar a ser la comedia del año (su final es demasiado extenso, el cameo de Mariah Carey es una imbecilidad...), resulta una interesante curiosidad, capaz de dejar un tanto desconcertado al espectador en sus pasajes más burdos, pero afrontada de un modo desenfadado, con mala leche, mucho sentido del humor y con cierto alma, lo que la separa, afortunadamente, de las gilipolleces anuales de Friedberg y Seltzer.
En vista de las últimas tonterías protagonizadas por Nicolas Cage -el último título interesante que protagonizó fue El señor de la guerra, en 2005-, no era muy difícil que, tarde o temprano, el actor realizara un trabajo por encima de su media con el que superar sus últimas debacles. Bangkok Dangerous no es el título que los pocos fans que le quedan a Cage soñaban, pero, por suerte, ya está un peldaño por encima de títulos como Ghost Rider. Los hermanos Pang llevan a cabo el 'remake' de la obra por la que empezaron a obtener cierto renombre, pero sorprende el modo en que lo hacen: si bien en la película Muerte en Bangkok (título que aún no he tenido oportunidad de ver: pregunto en tiendas especializadas y me dicen que está descatalogada, miro en Internet y no la encuentro...) el protagonista era sordomudo, con este 'remake' parecen haberse ceñido, del algún modo, a los cánones del cine 'hollywoodiense' realizando lo que, para muchos, sería una adaptación irrespetuosa, pero... ¿perpetrada por sus propios padres?
miércoles 27 de agosto de 2008
Llegó la caballería
Nadie puede negarlo. El caballero oscuro (The Dark Knight) se ha convertido, con pasmosa facilidad, en la película más popular y comentada del verano, seguramente también del año. Ha conseguido amasar una taquilla asombrosa en su país de origen, con casi 160 millones en su primer fin de semana, manteniéndose prácticamente un mes como lo más visto, frente a la llegada de estrenos tan potentes (comercialmente hablando) como La momia: La tumba del... Al público le ha gustado una barbaridad, sobre todo a juzgar por su rendimiento y la avalancha de votos de altísima puntuación en diferentes portales de cine: sin ir más lejos, en IMDb llegó a figurar como la mejor película de la historia en base a la opinión de sus visitantes, aunque ahora haya descendido un par de posiciones. Además, la crítica también ha contribuído a ensalzar la producción, en ocasiones, a través de medios más que respetables que la han situado como uno de los fenómenos de nuestro tiempo. Y es que la película, a día de hoy, es la segunda que más dinero ha recaudado en el mercado doméstico (USA), justo por debajo de Titanic -aunque, si tenemos en cuenta que el precio del cine ha subido y valoramos las más taquilleras por el número de entradas vendidas, la película tan solo figuraría en una digna 39ª plaza-.Tiene mérito, para qué vamos a engañarnos. Incluso los que no hemos quedado del todo satisfechos con la última adaptación de uno de los superhéroes emblema de DC Comics, Batman, hemos de reconocer que Christopher Nolan ha realizado un trabajo lo suficientemente atractivo como para seducir a las masas sin abominar a los expertos en esto del séptimo arte. El director de Memento explota las posibilidades surgidas a partir de Batman Begins, fiel a su intención de desmitificar al personaje, "humanizarlo" y reformular las reglas -por decirlo así- del género superheróico. Lo que antes era toda una amalgama de golpes, espectáculo cuasi vitalista, villanos de caricatura y doncellas en apuros siempre rescatadas en el (único) momento exacto, se ha convertido ahora en una especie de derivado del cine negro no lo suficientemente afortunado aunque con ciertas ideas de interés en su planteamiento. Nolan y sus guionistas trazan un estupendo retrato del Gotham más desolador que se haya visto nunca en cines. Una ciudad al borde de la anarquía, con sus temerosas gentes echadas a las calles, la corrupción aflorando cada vez más y el "terrorismo" alcanzando, de algún modo, sus más altas cotas de criminalidad.
La otra gran baza de la película es la atención -e incluso mimo- que presta hacia sus dispares antagonistas. Como toda segunda entrega que se precie, el director ha afrontado la secuela otorgándole un tono mucho más oscuro y, de este modo, ha intentado profundizar en estos aspectos, igual que hizo George Lucas hace casi treinta años con la modélica El Imperio contraataca. El problema es que Nolan no es George Lucas, ni tampoco Francis Ford Coppola. Está bien que un realizador tenga referentes tan destacables y trate de homenajearles y hasta brindarles algún guiño, ya sea a través de la dirección o de la estructura de su guión, pero, sin embargo, su ambición ha ido más allá y se ha querido acercar a sus modelos. Tanto que, al final, la mayor deficiencia de El caballero oscuro no son sus reconocibles desigualdades en el conjunto, sino la impersonalidad y relativa elegancia que el director impregna a su película. A pesar de ser presumiblemente distinta a la inmensa mayoría de películas de superhéroes, si hablamos de cine realmente Nolan no aporta tanto con esta nueva visión del personaje.
La fortaleza de su pulso narrativo es incuestionable, pero los guionistas se quedan prácticamente sin tiempo y con demasiados folios como para desarrollar aún más una historia que parece pedir a gritos otro tratamiento. Se centran más en las cuestiones éticas y morales que envuelven a sus personajes principales a lo largo de la película y se olvida de dar verdadero y sano espectáculo en detrimento de cuatro explosiones, una música atronadora y demasiada grandilocuencia. Al final, solo es una película (bastante) entretenida con pretensiones muy superiores a las de Superman -por cuya entrega inicial de Richard Donner me sigo decantando frente a producciones como esta- o Hulk, pero no con una calidad mayor, al menos por lo general.
Afortunadamente, hay personajes que parecen luchar por imponerse entre tanta trascendencia barata. No es el caso de Bruce Wayne, con el que el director cree haber terminado tras "deconstruirlo" en Batman Begins, pero sí el de la estrella de la película, el Joker, reclamo principal de la película en taquilla, tanto por el atractivo del personaje como por el triste destino sufrido por el actor en Enero de este mismo año. Heath Ledger está inconmensurable en el que será su papel más recordado: el actor borda una creación brillante de la que solo se puede disfrutar en su totalidad con la versión original. El personaje representa el mayor foco de atención de la película, algo perfecto para las intenciones de su director, pero los guionistas se interesan tanto por él que profundizan en demasiados aspectos de su psicología (detalle ciertamente peligroso cuando hablamos de una producción tan comercial), descuidando, quizá, al resto. Los demás resultan un tanto forzados: la evolución del personaje de Harvey Dent no está tan conseguida como algunos parecen indicar, y de los secundarios apenas hay noticias. ¿Por qué se presta tan poca atención al alcalde?
Otro aspecto a destacar es la escasa naturalidad del conjunto. Algunas cosas se antojan muy obvias, cercanas a lo teatral, y los diálogos, bastante falsos. La mayoría son excesivamente moralistas, casi didácticos, y no resultan nada creíbles por la sencilla razón de que, o están demasiado bien construídos, o son discursos en toda regla. ¡Luego criticamos al cine argentino! Muchos han destacado el monólogo final de uno de sus principales personajes, pero realmente es de lo más precipitado. Sin embargo, el montaje, tanto de esa escena como de la propia película, es espléndido, de modo que momentos más bien risibles de la película quedan maquillados a la perfección. Por no hablar de la tontería cerca de lo 'jigsawiano' de los barcos en su final, algo rebuscado y demasiado obvio como para tener el calado "social" que quiere darle el director.
Es un entretenimiento decente, pero se queda a medio gas y, definitivamente, no funciona como debería o como realmente quisiera Nolan. Se agradece que se estrenen películas que hagan a los espectadores plantearse algo, pero El caballero oscuro se hace preguntas ella sola y no responde a ninguna, y, si lo hace, siempre es de la manera más previsible -o a través de diálogos rimbombantes-. Lo mismo da, es abrir círculos para luego no cerrarlos. Simples curvas. Puede ser una de los más eficaces divertimentos del verano, pero dudo horrores que tenga tanta miga como para verse situado entre las mejores películas de superhéroes jamás realizadas. Probablemente suponga un referente destacable dentro del amplio mosaico de adaptaciones y estilos experimentados por el personaje a lo largo de su trayectoria cinematográfica -de la que, por cierto, reivindico a Burton-, pero fuera de ello, es una superproducción muy vinculada a ese truco del lapicero visto al principio: demasiado tramposa para considerarla "mágica".
Nivel de diversión: Alto.
Para aficionados a...: La humanización de iconos del cómic, aunque, más que para aficionados, lo correcto sería indicar que es una película para aquellos que, por lo general, no soportan las películas de superhéroes o su tono habitual. Es diferente, pero creo que los más experimentados en los diversos géneros (sobre todo cine negro) que parece querer tocar Nolan se darán cuenta de que algo falla.
Valoración final: ··· (sobre cinco).
Algo más de fortuna ha tenido en su adaptación el musical Mamma Mia! Sin ser mejor que muchos de los principales títulos que han alcanzado el éxito este verano en taquilla, la película cumple sus objetivos previstos gracias a una puesta en escena un tanto descuidada a la par que festivalera: su directora, Phyllida Lloyd, no ha jugado demasiado con las posibilidades que ofrecía la gran pantalla para el traslado del musical, y todo se antoja demasiado abierto, desordenado, precipitado... ¡Que me aspen si no es magia que una película así funcione! Lo normal sería reconocer que es un desastre, ni siquiera los actores cantan demasiado bien. El caso es que, muchas décadas después de que ABBA triunfara, ya sabemos que las canciones de la banda de origen sueco resultan igual de atractivas en cualquier contexto.
Lloyd ya ha aprendido la lección: lejos de corregir las imperfecciones que pudiera tener su obra original -ella misma fue quien dirigió Mamma Mia! en Broadway-, por momentos parece potenciarlas hasta convertir las mismas en elementos indispensables para el disfrute del film. Suena absolutamente disparatado, pero si algo se agradece en un musical es que hasta el apuntador se suelte la melena. Por supuesto que no voy a poner mi propia credibilidad en cuestión afirmando siquiera que es el mejor musical en lo que va de año -y menos cuando, hasta hace unos meses, tuvimos en cartel una delicia como Sweeney Todd-, pero es que, afortunadamente, sus pretensiones no van más allá de hacer pasar un buen rato a los espectadores osados que se olviden de sus prejuicios y pasen a ver una chorrada, sí; pero, ante todo, una chorrada autoconsciente.
Ni durante un solo minuto de metraje se toma a sí misma en serio. Eso, en algún momento, pasa factura, pero los personajes (y, sobre todo, los actores que los encarnan) son presumiblemente carismáticos, lo que ayuda a sintonizar con el film en cuestión de tiempo. Su tramo inicial, de hecho, parece traer consigo algo insufrible: ciertamente, cuesta captar el enfoque que Lloyd le da. Los primeros apuntes que conocemos de la trama remueven las tripas a cualquiera, para qué vamos a engañarnos. Todo suena muy convencional y, en ciertas ocasiones, algunas piezas musicales están insertadas -o presentadas- de forma hilarantemente obvia. Sin embargo, aunque de vez en cuando tenga que caer en la autoparodia para resultar complaciente, la película consigue finalmente que el espectador se olvide de toda formalidad y la película enganche.
¿Para qué vamos a criticar la película de efectista cuando eso es lo que busca? ¿Para qué vamos a vertir ríos de tinta insistiendo en que la trama está muy sobada? Todo eso ya lo sabemos. Claro que nos gustaría que tuviera alguna locura a lo John Waters, pero nos tenemos que conformar con la subtrama de Colin Firth. Y se acepta. Cierto que algunas coreografías dejan algo que desear, pero hay secuencias poderosas y algún plano general estupendo -siempre en medio de algún número-. Además, el reparto es impagable: olvidándonos un poco de mencionar lo increíble que es Meryl Streep y el hecho de que, sin duda, puede hacerlo todo, la sola presencia del trío de caballeros parece desprender, por sí sola, un humor socarrón inaudito.
A Skarsgard ya es tarde para andar descubriéndolo, y más cuando ha demostrado ser un intérprete magnífico en títulos tan recientes como Los fantasmas de Goya o incluso la saga Piratas del Caribe. Colin Firth nunca ha sido santo de mi devoción, pero consigue estar a la altura de las circunstancias. Bueno, y Pierce Brosnan siempre ha sido un tipo admirable: se le perdona que cante como un sacerdote gregoriano ronco, él -uno de los más fieles seguidores del legado del gran Michael Caine- es único a la hora de encarnar papeles de este corte. Mención aparte para la joven Amanda Seyfried, más que correcta actriz, con un timbre de voz precioso.
Buenas noticias, compañeros: Mamma Mia! La película no es tan bochornosa como todos nos esperábamos y, aunque carece de las suficientes virtudes como para ser considerado un musical "importante", resulta simpática en (casi) todo momento. Sin ser de uno de los imprescindibles del año, el trabajo de Phyllida Lloyd se revela como uno de los más eficaces y honestos entretenimientos del verano. Honestos y especialmente generosos cuando hablamos de una película que incluso tiene el detalle de regalar unos bises durante los créditos con la canción que más se extrañaba y menos encajaba en la historia.
Nivel de diversión: Alto.
Para aficionados a...: ABBA, por supuesto. No es factible al cien por cien que los amantes más quisquillosos del musical queden del todo satisfechos (no hablamos precisamente de un West Side Story), pero quienes no tengan demasiadas preocupaciones ni cosas mejores que hacer lo pasarán bien. Claro que se echa en falta algo de excentricidad en su propuesta, pero se ha enfocado a un sector demasiado amplio del público como para que se atrevan a experimentar con cosas así.
Valoración final: ··· (sobre cinco).
Y, hablando de música, este año aparecerá, tras mucho tiempo de espera, el nuevo disco de AC/DC, Black Ice. Hoy, por fin, ha salido el más que prometedor 'single' de adelanto, 'Rock 'N' Roll Train'. Disfrútenlo.
martes 19 de agosto de 2008
Máquinas... ¿de matar?
Finalmente, ni los Coen, ni P. T. Anderson, ni mucho menos Nolan (oh, por favor...). La mejor película del año, esta vez, viene servida en bandeja de plata por ese estudio cinematográfico que, cada vez que estrena un nuevo trabajo, parece destinada a cambiar nuestra concepción del cine de animación por siempre jamás.
Menos conclusiones se necesitan para hablar de Venganza, la nueva producción del querido y a la vez denostado Luc Besson. Negándome por completo a utilizar la palabra "plana" para describirla, obviamente hablamos de una película esquematizada y muy sencilla, tanto como el mecanismo de un chupete... ¡pero enormemente eficaz! El segundo trabajo en la dirección de Pierre Morel cumple sobradamente con su cometido de ofrecer entretenimiento sin tregua alguna, tal como su inquietante trailer prometía, y, únicamente con seguir unas pautas básicas del género, Besson consigue reafirmarse como uno de los grandes del cine de acción, entregando la que, hasta nuevo aviso de Statham, se sitúa como la mejor película encuadrada en esta temática que se ha estrenado en todo el año.
miércoles 13 de agosto de 2008
Malas obsesiones
- Si hacemos caso a la leyenda, el "Parental Advisory" que aparece en las esquinitas de algunos discos más o menos complicados fue motivada por el álbum debut del grupo, el portentoso Appetite for Destruction.
- Durante una de sus primeras giras, Slash destrozó una habitación de hotel en Dallas y, a su vuelta a Los Ángeles, Axl se lanzó al público durante un concierto para zurrar a un guardia de seguridad por echar a un amigo suyo del recinto.
- En el festival Monsters of Rock, dos de sus fans murieron aplastados ante la avalancha de público, y no se dieron cuenta hasta terminar. En el vídeo de 'Paradise City' aparecen cortes de ese concierto como supuesto homenaje a los fallecidos.
- La canción 'One in a Million', que critacaba a los homosexuales, los inmigrantes y los policías, hizo que se les expulsara de un concierto contra el SIDA que iba a tener lugar en Nueva York. Años más tarde, la banda particparía en un homenaje a Freddie Mercury con fines similares.
- Slash y McKagan aparecieron, durante una ceremonia de premios que se emitía en directo, en claro estado ebrio, insultando al público y utilizando un lenguaje que casi les cuesta el empleo a los directivos de la cadena.
- Axl Rose fue arrestado por arrear con una botella de vino a su vecina, que se quejaba de que el vocalista del grupo escuchaba música a un volumen excesivo.
- A su vez, él anunció que, si el resto de la banda no solucionaba sus problemas con las drogas, abandonaría el grupo. Prácticamente, todos lo consiguieron. Irónicamente, Axl Rose es quien más incidentes relacionados con las dorgas ha llegado a protagonizar antes y después de este suceso.
- En Febrero de 1992, el vocalista gritó "Fuckin' St. Louis!" durante un concierto en dicho lugar, lo que provocó una tremenda bronca que acabó con decenas de heridos. El Tribunal del Estado declaró a Axl Rose culpable de alterar el orden público e incitar a la violencia. En Carolina del Sur sucedió algo similar, lo que causó sesenta heridos.
- En una de sus visitas a Chile, Axl Rose agredió a varios fotógrafos a su llegada al aeropuerto. En el concierto que tendría lugar por la noche, se presentó con dos horas de retraso, borracho e insultando al público. Actualmente, tiene prohibido entrar en la República de Chile.
- Hartos de Axl Rose, los integrantes del grupo decidieron marcharse. Axl sigue con Guns 'N' Roses, pese a llevar años sin sacar un solo disco. Slash creó Slash's Snakepit, y Adler creó Adler's Appetite. Ninguno tuvo demasiado éxito. Actualmente, la mayoría forma parte de Velvet Revolver.
- Guns 'N' Roses tiene grabado un disco desde hace diez años, pero al amigo Axl no le apetece sacarlo. Algunos críticos han escuchado pases privados de ese Chinese Democracy y hablan de obra maestra. Algunos se aventuran a decir que el 2008 será su año. Yo creo que todavía es demasiado pronto, y hasta 2010 no habrá nada de nada. ¡Y eso siendo generoso!
En fin, lo mejor es olvidarse un poco de la salud mental de los componentes del grupo -ahora, por lo visto, Axl canta en la misma banda junto a un tal Buckethead, un guitarrista que, según he visto en fotos, toca con un cubo en la cabeza-, y escuchar una y otra vez el mejor álbum de debut que ha conocido jamás el rock: Appetite for Destruction, portador de las maravillosas 'Welcome to the Jungle', 'Sweet Child O'Mine' (elaborada por Slash como una broma, y con una letra compuesta por Axl en cinco minutos) y 'Paradise City', así como ver sus impresionantes directos y repasar la mejor versión jamás elaborada de la canción 'Sympathy for the Devil'.
Mientras tanto, para redondear un poco este 'post' musical, Extremoduro, mi banda favorita de siempre, "parece" que al fin publicará su nuevo disco este otoño, tras años sin material nuevo. Reconozco que los últimos discos no recopilatorios de la banda -concretamente, Canciones prohibidas y Yo, minoría absoluta- no son gran cosa en comparación con otros álbumes publicados previamente por el grupo, pero, en vista de los adelantos del disco ofrecidos primero en su página web ('Dulce introducción al caos') y luego durante la gira ('Primer movimiento: El sueño'), creo que hay razones para tener confianza ciega en un disco, de título La ley innata, que iba salir en Mayo, después en Junio, y ahora, a juzgar por la relativa metedura de pata de FNAC, el 9 de Septiembre. Hasta que eso ocurra -yo no me fío hasta que no tenga el disco en mis manos-, podemos resacirnos mirando la cita de Cicerón que aparecerá en la portada ("Ciertamente existe una ley verdadera, de acuerdo con la naturaleza, conocida por todos, constante y sempiterna... A esta ley no es lícito agregarle ni derogarle nada, ni tampoco eliminarla por completo"); criticando el abusivo precio del álbum, que, por lo visto, rondará los 21 euros; y, por supuesto, examinar la extraña lista de canciones que aparecerá en la contraportada:
- Dulce introducción al caos.
- Primer movimiento: El sueño.
- Segundo movimiento: Lo de fuera.
- Tercer movimiento: Lo de dentro.
- Cuarto movimiento: La realidad.
- Coda flamenca (Otra realidad).
La ley innata se trata de un único tema de 42 minutos y siete segundos de duración, como, por ejemplo, lo fue Pedrá, aunque este proyecto parece ser, a todas luces, más ambicioso. Dicho disco, publicado en 1995, tan solo contenía una canción de aproximadamente media hora de duración. Esta vez, el tema ha sido dividido en seis pistas para hacerlo más accesible y fácil de escuchar. Veremos lo que nos depara el ingenio de un nuevamente inspirado Roberto Iniesta, quien, tras llevar años incapaz de componer, afirma haber recuperado las ganas de escribir canciones. Ahora, según dijo en una entrevista en la SER, esta realizando ¡otro disco!




