sábado 5 de enero de 2008

Ahora sí: Las peores películas estrenadas en 2007

No sé que me hace pensar que tienen más interés en conocer el título de las 10 peores películas de 2007 que el de las mejores. Supongo que a todos nos resulta mucho más gratificante poner a parir algunas de las más aberrantes producciones llegadas (aunque no necesariamente) de Hollywood, antes que pararnos a analizar una por una las virtudes de una depurada obra de arte. Pese a todo, como 2007 no ha sido precisamente un año de obras de artes, hay motivos para tener la conciencia tranquila. Concienciaciones aparte, vamos ya con el Top 10 de las películas no ya decepcionantes (que, en el inevitable caso de las posiciones 9 y 10, también), sino simplemente lamentables. Para que nos entendamos: el tipo de films que todo suegro que se precie pondría a su yerno, seguidas ellas sin interrupción, de un modo parecido al de la rehabilitación del protagonista de La naranja mecánica. ¿Qué tal ahora?

10. Last Days, de Gus Van Sant. Amigos, lo sé, esta película figuró entre las grandes decepciones de 2007, el problema es que es tan mala que este ranking era una cita a la que no podía faltar. Poca cosa me queda por decir de este soporífero y obviamente fallido experimento del siempre desconcertante, para bien o para mal, Gus Van Sant. Una especie de reconstrucción de las últimas horas de vida del líder de Nirvana, Kurt Cobain, a pesar de realizarse desde otro personaje gradualmente distinto. Y es que eso de pagar derechos no es algo a lo que un tipo tan innovador e inteligente como Van Sant ande acostumbrado. Hemos sido pocos los que la hemos visto, de los que un sorprendente porcentaje ha salido maravillado, enunciando misivas tan convencidas como "Indiscutiblemente, uno de los grandes filmes del año" (Manohla Dargis, 'The New York Times') o "Un monólogo interior (...) que reproduce el placer atemporal de los opiáceos en un mundo lleno de espectros que van y vienen (...) magnífica película" (Sergi Sánchez, 'Fotogramas'), pero otro convencido espectador les asegura, con todas las buenas intenciones del mundo que, salvo que sean ustedes grandes amantes del pos-cine, de ese tipo de experimentos narrativos y visuales sin una línea de guión, Last Days es un tostón de aúpa, de los que dejan marca, de los que no se olvidan con facilidad. Pero seguro que a su autor le ha salido rentable.

9. María Antonieta, de Sofia Coppola. En efecto, otro de los coñazos por excelencia del pasado año, que además nos llegó aquí justo la primera semana de 2007. A juzgar por el apoyo de algunos comentaristas, creo que no hubiera sido nada arriesgado situarla en una posición algo más alta, pero revisando los títulos que acompañan a las películas de Van Sant y Coppola en la lista, empiezo a verle alguna virtud suelta a este, eso sí, bochornoso trabajo de la otrora gran esperanza del cine independiente. Al menos, esta tiene una puesta en escena bonita. Revisando algunas críticas hacia este trabajo, descubro que el aplauso de los expertísimos ha sido prácticamente unánime. Ahora creo que es cuando tocaba seleccionar pequeños fragmentos de esas reseñas y situarlos por aquí, pero el médico me ha pedido que abandone los malos hábitos alimenticios y, precisamente, acabo de notar un crujido en el estómago. Y hace poco he terminado de cenar. Ante estos tristes acontecimientos, les resumiré mi opinión acerca del film diciéndoles únicamente que, los que no la hayan vistos, huyan de ella como de la peste. Más aburrida de lo que pueden imaginar, y tan vacía argumental y artísticamente como puede ser un desfile de modelos, María Antonieta es, sin vuelta de hoja, una de las peores películas de 2007.

8. El retorno de los malditos, de Martin Weisz. Tras el inesperado éxito cosechado por su estupenda primera entrega, dirigida por el francés Alexandre Aja, los productores de Las colinas tienen ojos decidieron hacer girar de nuevo el globo terráqueo poniendo su ojo en Alemania, concretamente en el autor de Grimm Love, una película de terror caníbal de gran éxito en los festivales por los que pasó. Así pues, con Martin Weisz en la dirección, y Wes Craven codo a codo con su hijo dotando de todo su talento al guión, la secuela del 'remake' se convirtió en un bodrio considerable, en el que la familia protagonista de su predecesora fue sustituida por un grupo de militares enviados como el que no quiere la cosa a la antigua zona que años atrás fue terreno para todo tipo de pruebas nucleares. A España llegó bajo el título de El retorno de los malditos, casi como tratando de maquillar su condición de secuela. De todos modos, mirándolo ahora, nos damos cuenta de que no fue una mala decisión: al fin y al cabo, pocas cosas comparten entre sí su primera y segunda entrega. Mucha casquería de baratillo y muy poco argumento para una escasamente divertida película que además fue un fracaso absoluto en taquilla, lo que hace pensar que, al menos, ese final abierto no tendrá más continuidad. Al menos, no en las salas de cine.

7. Ghost Rider (El motorista fantasma), de Mark Steven Johnson. No significó una decepción importante pues, desde luego, el avance de los acontecimientos, las primeras imágenes y trailers y la decisión de anular cualquier pase de prensa ya nos hizo presagiar el desastre que Mark Steven Johnson, el mismo que unos años atrás que se encargó de destrozar sin mucha dificultad Daredevil, había montado para la parcialmente esperada adaptación de una popular serie de cómics. Desconozco cómo sería Ghost Rider sobre el papel, pero viendo su adaptación, mucho me temo que su director ha hecho todo lo que estaba en su mano para arruinar el espíritu de las aventuras originales del protagonista, aquí interpretado por Nicolas Cage, antes un actor de confianza, ahora uno de los rostros más representativos de cierto tipo de cine. Un trabajo en el que todo tiene cabida: desde los tópicos más obvios, pasando por todas las incongruencias narrativas del mundo, hasta múltiples referencias diabólicas, que convierten a Ghost Rider no ya en una de las infamias más destacables del año, sino también en una de las adaptaciones más risibles de entre todas las que se han realizado, y ya van unas cuantas. Menos mal que no es de Alan Moore...

6. Captivity (Cautivos), de Roland Joffé. Estamos viendo algún que otro nombre importante en esta lista. Sin embargo, pocos imaginaban a finales de los ochenta y principios de los noventa que alguien como Joffé iba a acabar figurando en listas como esta. El hecho de que Roland Joffé se venda de esta manera a un tipo de cine tan trillado y obvio como puede ser el 'terror-teen' al más puro estilo Saw, da mucho que pensar. De todos modos, el fracaso de esta película y de muchos trabajos similares este año también nos lleva a imaginar que el futuro del subgénero luce bastante peliagudo. Siempre quedarán los 'remakes'. ¿Algo que decir sobre Captivity? Poco, pues más allá de su mensaje facilón y una ridícula especie de metáfora visual al final de la película, se esconde la misma película que el antes interesante Larry Cohen, guionista del film, ha venido entregando en los últimos años desde alcanzar el éxito con la muy entretenida Última llamada, dirigida por un inspirado Joel Schumacher. Un título mediocre y aburrido cuyo mayor aliciente sería poder ver parte de los encantos de Elisha Cuthbert de no ser porque sabemos que, como claramente se aprecia, hablamos de una doble de cuerpo.

5. La marca del lobo, de Katja Von Garnier. Ya les he comentado alguna vez que nunca he terminado de entender el furor desatado por una película tan discreta a todos los niveles como lo fue Underworld. Más allá de que, en contra de la opinión de algunos de mis amigos, a mí me parezca un soberano coñazo, La marca del lobo es una prueba fehaciente del daño que ha hecho al género, el mismo que las secuelas de Saw. Pese a estar, en teoría, orientada a un público femenino, no me trago que una espectadora vaya a pasarlo bien mientras asiste a la proyección de una película tan vacua en muchos aspectos como puede ser este lanzamiento a Hollywood de la alemana Katja Von Garnier, que lo único que había realizado hasta ahora en el pais del Tío Sam era un telefilme con nuestra querida Hillary Swank y algunos actores más o menos de renombre. En La marca del lobo olvidaos de toda virtud: es un trabajo aburrido, rutinario y plano como el encefalograma de sus seguidores, en el hipotético caso de que tenga. Insufrible de principio a fin, su visionado no debe prolongarse más de 30 segundos, ante el probable riesgo de soportar lesiones cerebrales debido a la consabida estética videoclipera de la propuesta. Muy mala.

4. Rojo intenso. La obsesión de un asesino, de Javier Elorrieta. Si hay algo peor que un telefilme de sobremesa de Antena 3, esas son las imitaciones que de vez en cuando alguien del extranjero suele realizar con vistas a mejorar el panorama cinematográfico de su país. Esta vez, ese alguien venía de Chile que, a través de una coproducción entre su país y España, sello indiscutible de calidad cinematográfica, realiza un lamentable thriller que consigue hacerse con el dudoso honor de ser el peor del año en su género. La eterna historia de la familia que se marcha a un remoto camping donde estrechan lazos inesperados con un agradable vecino que resulta ser un notable cabronazo cuando viola a la chica guapa de marras, es el eje central de una película previsible, soporífera, mediocre y definitivamente infumable. Los actores están a la altura de las circunstancias brindándonos unas actuaciones especial y memorablemente bochornosas, incluyendo a nuestro Javier Martín, uno de los presentadores del primer Caiga quien caiga, aquí probando suerte, con muy poco de ella, en la interpretación. Una basura a todos los niveles, cuyo destino pasa por las más altas horas de madrugada de cualquier televisión estatal... si es que alguna se decide a adquirir sus derechos, claro.

3. Norbit, de Brian Robbins. Un cada vez más decadente Eddie Murphy, cuyo paréntesis dramático en la notable Dreamgirls al parecer no fue más que una ligera ráfaga, trató de repetir el éxito conseguido con las dos entregas de El profesor chiflado a través de una comedia ramplona y zafia hasta límites insospechados, y, lo peor de todo, sin gracia alguna. El actor interpreta aquí hasta a tres personajes, lo que no contribuye demasiado a levantar la chabacanería y mediocridad de un guión tan ineficaz y arquetípico. El que una actriz como Thandie Newton se entregue a participar en estas películas es todo un misterio. El que un actor tan efectivo como Cuba Gooding Jr. también lo haga no lo es tanto, a la vista del carrerón que lleva con sus últimos trabajos, a pesar de haberse dejado de tonterías en su notable aparición en la excelente American Gangster, de Ridley Scott. El que Eddie Murphy no tenga problemas en reconocer que estas películas las hace única y exclusivamente por el dinero hace pensar que quizá tenga demasiados fans, a la vista de que, aun tratándose de un film tan pobre a todos los niveles, la película fue número 1 en taquilla. Como anécdota, comentar que recientemente Norbit fue elegida en un sondeo como "la mayor pérdida de dinero en una entrada de cine", y Eddie Murphy, el peor actor. Lo de Murphy lo dejo a su elección, pero como sufrido espectador les aseguro que el pasado año hubo al menos dos películas mucho peores que esta, por increíble que parezca.

2. Epic Movie, de Jason Friedberg y Aaron Seltzer. Siguiendo la estela marcada por comedias tan exitosas y, efectivamente, tan escalofriantemente tontas como Scary Movie, los Wayans decidieron sentar esta vez en la dirección a los dos hombres de confianza que ya demostraron su "competencia" en Date Movie y en breve lo harán en Meet the Spartans: Jason Friedberg y Aaron Seltzer. Epic Movie, nueva cumbre del humor estúpido y desgraciado (entiéndase como carente de gracia), basa su hilaridad en tomar personajes de recientes películas de éxito como Piratas del Caribe, El código Da Vinci o Las crónicas de Narnia para que estos formen parte de tramas no muy esclarecidas con múltiples referencias escatológicas y habitualmente ingeniosas (por ejemplo, de White Witch a White Bitch) que suelen verse interrupidas por números de rap, hip-hop o lo que demonios sea. ¿Una cualidad? ¡Que dura poco más de una hora! Por lo demás, no hay absolutamente nada que la diferencia del resto de comedias de la estirpe, de existencia garantizada mientras siga habiendo payasos que paguen para verlas. Esta vez fui al cine obligado. A Meet the Spartans no me llevan ni a punta de pistola.
1. Bratz. La película, de Sean McNamara. En circunstancias normales, Epic Movie, como ya venía siendo tradición con sus predecesoras, ocuparía la primera posición del Top 10 con lo peor del año. Sin embargo, a mí, hombre osado donde los haya, me picó la curiosidad y acabé viendo la que se ha convertido, por méritos propios, en nuestra indiscutible vencedora. Les cuento la historia, que tiene mucha gracia: un día cualquiera, entre estas vacaciones de Navidad, me encontraba realizando ese gratificante ejercicio que es cambiar de canal y consultar la programación cinematográfica en un período tan festivo, cuando descubrí, atónito, que en Cuatroº daban Bratz. La película en la sobremesa. Al principio, pensé que se trataría de una de esas películas de dibujos que se solían lanzar directamente al mercado del vídeo, pero, tras consultarlo en la página web, confirmé que, en efecto, era la película que, sin mucha fortuna, se había estado exhibiendo en cines el pasado verano. Lleno de curiosidad decidí verla, y al minuto creo que ya estaba asestándome fuertes golpes en la cabeza con el mando del televisor. Elemento demasiado blando en comparación con el castigo que supone aguantar, como hizo un servidor (¡con anuncios y todo!) cada uno de los minutos de este lamentable film de Sean McNamara, acostumbrado ya a dirigir films para lucimiento de estrellitas juveniles como Hillary Duff. El shock perdura, pero si algo puedo afirmar sobre Bratz. La película es que probablemente sea la peor película realizada a lo largo de los tiempos. Si hay algo peor, que me lo hagan constar. ¡No tengo nada que ponerme!
Mañana, de una vez por todas, las mejores películas estrenadas en 2007.

8 insolencias:

Sam_Loomis dijo...

Me tocó ver "Ghost Rider" que no la consideré un completo bodrio pero tampoco nada memorable y "The Hills Have Eyes 2" si fue una completa decepción después de ser precedida por la magnífica cinta de Alexandre Ajá. Ninguna otra he visto, ni creo que lo haga, tal vez excepto "Captivity" por mera curiosidad.

Saludos!

Jaime Lorite dijo...

Siembre es de agradecer ver nuevos lectores en nuestras filas. ¡Bienvenido, Sam!
Si sólo ha visto dos de la lista, y de la parte baja, puede considerarse afortunado. De las demás, obviamente, no le recomiendo ninguna. Todas son un bodrio, de la primera a la última.
Si tiene curiosidad por ver "Captivity", hágalo, pero no diga luego que no le he avisado...

¡Un saludo!

Pliskeen dijo...

De algunas uno huele la putrefacción a leguas, por lo que jamás me dispondría a ver películas como "Epic Movie" o "Norbitt". No almenos disponiendo de plenas facultades mentales (suponiendo que las tengo xDD)

Otras suponen la plasmación de la pedantería de autores que se creen unos artistas del novamás, y que justo en el momento en el que tiene el beneplácito de la crítica, empiezan a hacer burradas autocomplacientes que suponen una tomadura de pelo para el espectador (y hasta para el cinéfilo). Me ahorraré nombres, aunque ya se pueden deducir por mis palabras.

"Ghost Rider" es de lo peor del año, pero tiene la (única) virtud de entretener, que si bien eso no la salva de la quema, por lo menos su visionado no resulta una experiencia traumática.
Algo que sí supone "Hitman", la mayor bazofía que he visto en años, cuyo mayor y peor atrevimiento es dárselas de película de acción inteligente con un guión patoso que copia de muchos otros y mejores films.

De las de terror citadas más bien paso un poco. Sí las veo será gracias a stage6, y por saciar la curiosidad masoquista que todos llevamos dentro.

Extraño el caso de Larry Cohen, que se quedó en promesa y poco más.

Saludos ;)

Jaime Lorite dijo...

A mí "Ghost Rider" me entretuvo única y exclusivamente por los fallos de guión, por los gazapos, ya me entiende. El montaje es una chapuza y la película definitivamente está escrita del modo más chapucero que se ponía. Un verdadero despropósito. A ver quién se atreve ahora a pagar por la segunda entrega que, seguro, tendrá.
Larry Cohen tuvo su momento. Y talento no le falta, desde luego, lo que ocurre es que se repite mucho, muchísimo. "Captivity" es tan poco original que, sin problemas, se intuyen cuales son los trampas en las que, una vez más, intentarán hacer cacer al espectador. Muy mala.
No me hable de masoquismo. Creo que, tras ver los títulos de las diez películas que he tenido que soportar para confeccionar la lista, el que esto escribe tiene demasiado de eso.

¡Un saludo!

Pliskeen dijo...

Ver "Bratz, la película" no sé si será masoquismo, locura transitoria o un buen par de pelotas, pero desde luego no puede ser sano xDD

;)

Jaime Lorite dijo...

Ver "Bratz. La película" es como hacer la mili. Terminas, sientes que te has hecho un hombre, como si hubieras salvado el mundo.
Más allá de eso, tildar a la ¿película? de experiencia traumática es ser muy benevolente con ella.

¡Un saludo!

JohnTrent dijo...

Jua,jua, El motorista fantasma. Yo no se si se la tomaron en serio sus responsables o estaban de guasa durante el rodaje. Es tan, tan mala, que me lo pase bien y todo. Lo malo es que en esto se han gastado 100 millones de dólares que podían haber servido para cosas mejores…

Jaime Lorite dijo...

Siempre me he imaginado a Nicolas Cage, durante el rodaje, diciendo la frase del final de "Utilizaré los poderes que me otorga la maldición para ser más fuerte y combatir contigo hasta destruirte" (o algo así), y después, cuando Mark Steven Johnson espeta lo de "¡Corten!", descojonarse y consultar al director si de verdad la gente entenderá el particular sentido del humor de la película: hacer creer al respetable que lo que va a ver será una espectacular película fantástica para luego brindarle toda una comedia. A esto también se le suele denominar "tomadura de pelo".

¡Un saludo!

 
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