jueves 24 de enero de 2008

Earth Attacks?

Hace varios años, la pareja artística formada por Ricardo y Nacho alcanzó un inesperado éxito gracias a la serie de cómics Goomer, que narraba las desventuras de un camionero intergaláctico destinado a vivir para siempre en un planeta habitado aún por descubrir, después de que su nave volase por los aires. Las viñetas fueron publicadas primero en El Mundo, y más tarde apareció, si mal no recuerdo, en el suplemento dominical El Pequeño País (o algo así, vaya) y en algunas revistas más o menos conocidas. En general, las tiras no es que fuesen precisamente maravillosas, pero tenían algún chiste acertado y unos personajes muy bien perfilados en los cuales radicó mayoritariamente su éxito, a pesar de que, a día de hoy, se recuerde más bien poco. En 1999, se llevó a cabo una idea no tan disparatada como pintaba a priori: estrenar una película de dibujos animados que contase la llegada de Goomer al planeta. Sin embargo, no funcionó, principalmente porque la mala leche imperante en los cómics se perdió por completo en una adaptación que, primordialmente, tenía como objetivo agradar a todo tipo de público.

En taquilla tuvo poco premio y la crítica no fue muy complaciente que se diga con ella, a pesar de que, poco tiempo más tarde, la Academia de Cine Español le entregase el Goya a la Mejor Película de Animación. Y es que, en definitiva, ni directores ni guionistas consiguieron explotar del todo los mimbres, elbaorando una película bastante discreta que bien podría haber sido estrenada directamente en televisión, a juzgar por su estética. Una traslación a cine bastante pobre, amén de prescindible, que no aportó demasiado a lo ofrecido previamente por los cómics, que a mí tampoco es que me gustasen mucho.

Y es que, sorprendentemente, la historia muestra muchas más carencias en pantalla, pues los guionistas no han sabido suplir del todo los consabidos problemas que acarreaba esta adaptación. De este modo, queda algo coja, y hasta larga, pese a sobrepasar muy raspadamente la hora de duración. En su comienzo, ya se intuye un poco por donde irán los tiros. Música machacona de Blue 4U metida con calzador, y ahora absolutamente olvidada, una pequeña referencia a Star Trek, y una copia (que no homenaje) bastante descarada a uno de los chistes de la primera entrega de Austin Powers, tras la descongelación del protagonista. Luego, muchos de sus gags resultan bastante simplones y hasta infantiles, sin mucha gracia que se diga, destacando muy por encima del conjunto la notable imaginería visual de los ilustradores, muy superior a la poca creatividad de los guionistas.

Bien es cierto que la película no aburre, pero porque no hay momento para ello. Casi siempre está pasando algo más o menos fundamental para la trama, pero siempre da la sensación de que su historia podría haber interesado más. El despertar del protagonista en el hotel, con el posterior 'tour' por las calles de esa ciudad alienígena, está muy por debajo de lo que podría haber dado de sí, y la idea por generalizar a la especie humana dentro de la endeble capacidad mental de Goomer (cercana incluso a los objetivos de Mike Judge en Idiocracia) es buena pero también queda mal perfilada. Pero los personajes, al menos, caen simpáticos y es por ellos por los que, en general, se sigue la película. Además, la particular historia de amor entre el protagonista y una extraterrestre alcanza buenos momentos de comicidad, pese a ser algo previsible y anclarse demasiado en lo típico y tópico.

El doblaje, bastante bien. Jordi Estadella, uno de los más destacados en su oficio, pone voz al protagonista con acierto, al igual que José Mota y Juan Muñoz, miembros del ya desaparecido dúo Cruz y Raya, con cualidades para este trabajo como más tarde demostraron en la, por el momento, trilogía de Shrek.

Resumiendo, otro fiasco. Había posibilidades para elaborar una buena película, pero tras su disfraz de cine de animación para adultos, con tacos y muchos chistes sexuales, no lo suficientemente afortunados, se esconde un film bastante discreto que, precisamente, encontrará en los más pequeños su mejor público. Sus puntuales brotes de mala uva no son más que esbozos de lo que debería haber sido la adaptación, bastante chusca a nivel general. No sé si se seguirán haciendo nuevas entregas de Goomer, pero la posibilidad de una segunda película, tras el fracaso de esta, es muy poco factible. Una oportunidad perdida, pues.

Calificación
4/10

Mañana, la tercera y última entrega de este pequeño ciclo. Por eliminación: si todo esto lo he montado en torno al estreno de Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la Tierra, y he hablado de las adaptaciones de Historias de la puta mili y Goomer, ¿cuál falta?
 
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