viernes 25 de enero de 2008

El milagro de J. Fesser

Tras años de rumores y proyectos inacabados, en 2003 se estrenó al fin la primera adaptación de las emblemáticas historietas de Paco Ibáñez, en medio de un gran éxito taquillero y una desigual acogida por parte de la crítica. Cuentan que el autor de los cómics originales había quedado satisfecho a medias con la serie de televisión animada realizada años atrás y no estaba muy seguro de que una película de imagen real que recrease las aventuras de sus personajes fuese del todo viable. Sin embargo, una vez terminó la producción, Ibáñez tuvo ocasión de verla y quedó muy contento con el resultado, pues, esta vez, el espíritu de sus dibujos sí había quedado del todo plasmado en pantalla. Y es que, probablemente, la adaptación realizada por Javier Fesser -miembro de Gomaespuma, que ya había trabajado en cine con su exitosa El milagro de P. Tinto y algún que otro cortometraje (el último, Binta y la gran idea, consiguió una nominación al Oscar)- es la mejor que se podría haber llevado a cabo. No era empresa fácil el lanzamiento a la gran pantalla del deslumbrante universo de su autor, pero, en la medida de lo posible, Fesser ha logrado ser fiel a las historias que muchos de nosotros leíamos de pequeños a pesar de trasladarlo de algún modo a su terreno.

Se trata, pues, de un trabajo deslumbrante a todos los niveles, sin una calidad imponente pero con las armas necesarias para plantar cara a muchos de los títulos "de entretenimiento" norteamericanos y sobradamente a las pobretonas adaptaciones cinematográficas con las que hasta ahora han contado Astérix y Obélix (la última se estrena aquí en dos semanas). A pesar de constar de pasajes que cortan el ritmo sobremanera, y otros que quizá entretienen menos de lo debido, La gran aventura de Mortadelo y Filemón se presenta como una notable y muy divertida traslación de los personajes al cine.

Probablemente, la excentricidad con la que ha sido afrontada la propuesta llegue a espantar a más de un espectador, pero a cualquiera que se haya reído con la propia obra de Ibáñez no le debería resultar, en principio, tan lejano. Y es que, aunque por momentos los efectos especiales se coman a una, a su vez, algo embarullada historia, Fesser ha conseguido aúnar el humor visual de los cómics (caídas, golpes, etc.) con la ácida ironía que rezumaban muchos de los bocadillos sobre el papel con bastante corrección. Algunos chistes, especialmente los más riterativos, no terminan de funcionar, pero hay diálogos con bastante mala uva, cargados de sal gorda, que consiguen arrancar, cuanto menos, una carcajada a cualquier espectador cómplice de las aventuras de los personajes.

Quizás el principal problema con el que cuenta la película es la falta de fluidez en determinadas partes. Pasan ni más ni menos que diecisiete minutos hasta que al fin hace acto de presencia, con rojísimas y enormes letras, el título de la película. ¿Qué nos indica esto? Principalmente, que su introducción es bastante larga. Los protagonistas tardan unos minutos en aparecer (la escena en la que son despertados violentamente en su apartamento fue una de las más costosas a la hora de rodar, y viéndola se entiende a la perrfección el motivo), y los guionistas se prodigan mucho en explicar la historia y el funcionamiento del DDT (Desmoralizador De Tropas), que, finalmente, aunque en su comienzo parece que será el eje central de su argumento, pierde bastante peso conforme avanza la trama.

Más tarde, cuando ya entra en materia, la película se degusta mucho mejor. Los gags están más conseguidos, pese a la previsibilidad de muchos de ellos, siendo destacable la hilaridad de su imaginería visual. ¡Inolvidable el atropello del ya desaparecido Luis Ciges! Otro de los detalles positivos de la adaptación es que Fesser, además de introducir algunos pequeños arreglos para su funcionamiento en pantalla, ha optado también por complementar el rico universo del original introduciendo por primera vez a la madre de Filemón (¡fantástica Isbert!) y otorgando a Rompetechos, que nada tenía que ver con Mortadelo y Filemón, pero que cuenta, también, con sus minutos de gloria en el film, una ideología nostálgica con el franquismo. Fesser justificó este cambio explicando que un tipo bajito, rechoncho y con bigote sólo podía ser "facha".

Su final, muy simpático. Marea mucho la perdiz con los cambios de roles (el hijo del dictador, el "herido"), pero no se deja nada, tiene grandes momentos de humor, y hasta se permite concluir con el eterno e imprescindible epílogo de todas las entregas. Justo antes, Fesser se permite introducir otro pequeño homenaje al autor incluyendo un inmenso cartelón que reza "Ibáñez for President" entre el jolgorio montado por la llegada de las protagonistas a Valencia. En los créditos, se incluyen las localizaciones principales del film (el reino de Tirania es ni más ni menos que Gijón), agradeciendo a todos los figurantes su participación.

Mención aparte para sus actores. El director sufrió lo indecible para encontrar su Mortadelo, y justo cuando iba a dar su brazo a torcer, se topó con Benito Pocino, cartero que había contado con pequeños e irrelevantes papeles en el cine y que, dada su semblanza física con el personaje al que interpreta, revolucionó todo el casting. Hubo, de este modo, que contratar a nuevos actores que se pareciesen más a sus alter-egos, y ahí fue cuando se incorporaron los brillantes Pepe Viyuela y Marino Venancio, en los papeles de Filemón y el Súper, respectivamente. Todos ellos están espléndidos. A destacar la aparición del gran Dominique Pinon en un papel más o menos antagónico (generalmente por un malentendido), el de Fredy Mazas, el agente especial de la TIA infiltrado en el reino de Tirania como primero en la línea sucesoria.

Resumiendo, una muy buena adaptación, que no terminó de convencer ni a público ni a crítica en el momento de su estreno, pero que, viendo lo que parece prometer su secuela, probablemente se revalorice en cuestión de días. Yo, personalmente, reconozco que en el momento de su estreno, me apabulló bastante y no la terminé de encajar del todo bien. A juzgar por mi opinión actual, podría asegurar con total franqueza que un segundo visionado, más relajado y con la simple intención de pasar una hora y media distraído, aporta muchísimo. Viendo las anteriores películas de este ciclo que, en un par de días, me he sacado de la manga, parece obvio que La gran aventura de Mortadelo y Filemón es, tal vez, la mejor adaptación de un cómic español hasta la fecha. Si no hay novedades, mañana me invitarán a ver la segunda entrega. No tengo en mente hacer reseña, pero trataré de avanzarles algo en los comentarios o en algún comunicado estelar de los que cuelo debajo de las calificaciones.

Calificación
7,25/10

Venga, y si mañana saco tiempo, antes de que se me merienden, le monto por fin un merecido homenaje al amigo Heath Ledger con alguna reseña. No va a ser Brokeback Mountain, ni Destino de caballero, ni Los amos de Dogtown, que esas están siendo las más sobeteadas estos días.

6 insolencias:

Pliskeen dijo...

A mi me pareció infumable. Una tortura por la que no volvería a pasar jamás.

Tp me ha interesado nunca el humor de Mortadelo y Filemón en viñeta, por lo que no es de extrañar que esta cinta agrade sólo a fans (aunque yo conozco unos cuantos que tb echan pestes de la adaptación de Fesser)

Pocino, eso sí, clavadito a Mortadelo. Lástima que no se entendiera nada de lo que salía por su boca xDD

Saludos ;)

Jaime Lorite dijo...

Cuando la vi en la época de su estreno, me convenció sólo a medias. De algún modo, incluso me decepcionó, pues me la imaginaba de otra manera.
Me daba bastante pereza recuperarla para este ciclo, y, curiosamente, al verla de nuevo he disfrutado como un enano y hasta he podido reconocerle muchas virtudes.
Era muy difícil adaptar la obra de Ibáñez siendo fiel a esta, pero Fesser lo ha conseguido, aunando notablemente la riqueza visual del film con los chistes verbales que se dan a lo largo del mismo.
De todos modos, si a usted "Mortadelo y Filemón" no le gustaba demasiado sobre el papel, es comprensible que no le guste la película. También yo sé de muchos que sí son aficionados al cómic y la película, sin embargo, les defraudó, pero eso ya no lo entiendo: ¡es idéntica! Aun así, ya sabemos que muchos chistes que funcionan en una viñeta no tienen por qué hacerlo en una secuencia de cine.
El problema de Pocino al vocalizar parece haber sido el causante del cambio de actor. No me hace mucha gracia que Edu Soto sea el relevo, aunque quién sabe...

¡Un saludo!

Dani Lebowski dijo...

No me desagradó del todo la película de Fesser, al menos visualmente, aunque sí creo que el último acto flojea bastante. De todas formas, la que tiene un pinta realmente espantosa es la de Miguel Bardem... el cartel es horrible.

Jaime Lorite dijo...

Es bastante irregular, pero creo que, en general, mantiene un buen nivel durante toda la película. Lo mejor son algunos chistes aislados, a pesar de que muchos de ellos resten cierta consistencia a una historia diluída y algo embarullada, que se sigue desigualmente.
La nueva película, la de Miguel Bardem, la vi ayer por la noche. Un amigo nos invitó a unos cuantos por ser su cumpleaños, así que imagínese lo mala que tiene que ser para que acabásemos diciéndole, a la salida, que lo importante era el detalle. Un bodrio, para más señas. Casi dos horas de lo más tediosas, plagadas de chistes lamentables sin hilaridad alguna. Nada que ver con la primera entrega, ni con el cómic: es una secuela "domesticada", donde prima lo vulgar por encima de cualquier otra cosa. Ni los más pequeños serán capaces de disfrutarla.

¡Un saludo!

Anónimo dijo...

Alberto Q.
www.lacoctelera.com/traslaspuertas

Siento discrepar pero no me gusta nada la versión cinematográfica de Fesser sobre Mortadelo y Filemón.

Ni la trama, ni los gags.

Ese comic debería haber seguido siendo comic eternamente...
Por supuesto, no veré la segunda parte, aunque haya cambiado el director y el actor principal, todo suena "parecido" a la primera.

Saludos

Jaime Lorite dijo...

Es que, en efecto, es un universo muy difícil de adaptar. Dentro de lo que se podía hacer, Fesser, a mi gusto, consiguió lo mejor.
No vea la segunda. Sus sospechas no son ciertas, no es parecida a la primera, pero es bastante lamentable. En serio, es infumable. Un bodrio del primer al último minuto.

¡Un saludo!

 
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