Sin ataduras. Después de un regreso tan emotivo y bien recibido como Rocky Balboa, Sylvester Stallone vuelve con absoluta libertad para retomar las aventuras del famoso héroe de guerra John Rambo. En la sexta y última entrega de la que gozó su mítico personaje de boxeador, Stallone consiguió dar un broche de oro a la saga con un conseguido canto a la madurez emocional y la imposibilidad de volver la cara hacia lo que, en realidad, nacemos siendo. Aunque, en determinados momentos, John Rambo. Vuelta al infierno parece seguir derroteros similares, en esta ocasión Stallone ha optado por mantener las constantes habituales del protagonista, llevando a cabo una secuela más, algo superior, no obstante, a su segunda y tercera parte.
Se trata de un digno regreso, más por el tiempo que ha transcurrido desde que vimos la floja última entrega de la saga (Rambo III, en 1988) que por cómo se ha abordado, pues, en el fondo, estamos ante una secuela bastante corrientita en líneas generales, pero también con notables hallazgos en su conjunto. Con 61 años a sus espaldas, Stallone sigue dando golpes a diestro y siniestro, esta vez a unos militares birmanos que han tomado como rehenes a los misioneros que él mismo guió hasta la frontera. Lógicamente, los mamporros y demás se han visto reducidos a cinco intensísimos minutos situados cerca del desenlace que compensan plenamente el incesante parloteo que hay a lo largo del film.
Un par de frases sentenciosas y poco más salvan de algún modo la peor cara del film: hay dramatismo, pero este no resulta del todo efectivo. Lógicamente, nadie pagó para ver a su protagonista filosofando, pero Stallone ha optado, en esta ocasión, por presentar a su personaje de un modo alejado de toda estridencia, e incluso atormentado por sus propios recuerdos, pero en este aspecto, de algún modo, falla. Aunque, a primera instancia, no era necesario tal abordaje psicológico, el director ha perdido la oportunidad de llevar a cabo una apoteósica conclusión de la saga a partir de una certera deconstrucción del mito, del héroe, y de sus fantasmas del pasado.
Pese a ser complicado, a estas alturas, reprocharle a Stallone buena parte de las deficiencias con las que cuenta John Rambo, dada la abrumadora sencillez de su punto de partida, la película se presenta en exceso plana justo cuando no ocurre nada verdaderamente reseñable. La introducción es bastante interesante, mostrando una especie de competición llevada a cabo por el ejército birmano con sus prisioneros, y más tarde, la aparición inicial de Rambo no podría estar más conseguida. Con fondos cercanos a lo crepuscular, Stallone presenta a su icono a través del cansancio, de la lamentación, olvidándose de toda exageración e ironía.
Sin embargo, pese a su estupendo arranque, la película acaba por caer en lo obvio. Su premisa no puede ser más honesta, pero en cualquier caso el espectador siempre agradece que se le sorprenda con algún giro inesperado o vuelco en la trama. En John Rambo no ocurre nada de eso. Uno siempre sabe, al dedillo, lo que tendrá lugar en la próxima secuencia, y dada la funcionalidad de su dirección, la ejecución entre una y otra rara vez varía. Por momentos, lo único que se desea es que comience, al fin, la siguiente escena de acción, pues lo demás, si bien no aburre, tampoco es que enganche lo suficiente.
Menos mal que en su último tramo, Stallone recupera la garra y las ganas de dar espectáculo, brindando al espectador un brillantísimo último acto, cargado de fuerza y trepidancia. El director retrata la larguísima batalla final prácticamente como un instante de furia repentina, de arrebato, de enajenación por el sufrimiento. Unos minutos maravillosos, los más memorables de la película, muy por encima del resto del conjunto. Y, después, la calma. Realmente brillante.
Por lo demás, no se puede decir que, al igual que sus dos predecesoras, se recuerde demasiado por su calidad, pues se trata de una película entretenida y poco más. El problema es que Stallone sí podría haber ido más allá, pero ha preferido entregarnos otra secuela antes que redondear el mito. Es más divertida que el 80% de las películas de acción que se estrenan hoy día, pero no hubiera estado mal que, en una ocasión excepcional, el director se hubiese arriesgado un poco más. Buena conclusión, convencional film.
Calificación
6,75/10


4 insolencias:
Muy bien escrito, aunque lo que mencionas sobre el "incesante parloteo" me desalenta un poco acerca de la película, yo me la imagino como una completa bomba de sangre y acción, pero ya veremos. Me gustó mucho la dirección temática que Stallone manejó en "Rocky Balboa" y espero que aquí no decepcione, estaré pendiente con la película.
¡Saludos!
Como ya le he comentado en mi blog, creo que Stallone no falla en absoluto con la evolución del personaje. Para mí es la adecuada dado la edad y todo lo que ha sufrido.
Tener al John Rambo de la tercera o segunda entrega no me hubiera resultado creíble.
Por lo demás, estoy más o menos de acuerdo. Creo que Sly tan sólo ha querido hacer otra entrega más y hacernos disfrutar.
Si hubiera querido hacer la gran película de Rambo no dudo en que lo hubiera conseguido.
Saludos ;)
Sam, en la película hay mucho diálogo, del que parece ir pero en realidad no va a ninguna parte. De todos modos, no crea que "John Rambo" es una película de acción al uso. No aporta mucho al género, pero se excede en lo que a violencia se refiere, y eso uno, en películas como esta, lo agradece. Una razón más para dar una oportunidad a Sly.
Pliskeen, efectivamente, hubiera sido un suicidio recuperar al Rambo de anteriores entregas, pero lo del ex-combatiente maduro y deprimido ya está muy visto. Sin embargo, el problema no es ese: Stallone, en realidad, hace un análisis muy superficial del carácter de su personaje, prácticamente abusando de un arquetipo predefinido que daba para muchísimo más. Mejor que "Acorralado: Rambo II" y la flojilla "Rambo III", pero, a fin de cuentas, una secuela sin sorpresa alguna. Si el director se anima con una quinta entrega, inisto en que el desenlace de esta da para mucho. ¿Otro "Acorralado", casi treinta años después?
¡Un saludo!
Hombre, si consiguiera una secuela que se acercara más al nivel de "Acorralado" (tanto en acción como en profundidad) yo tb lo agradecería enormemente.
De todas formas, ambos (y muchos más) hemos disfrutado. Eso es lo que cuenta y es más de lo que se puede decir de otros productos comerciales.
;)
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