domingo 6 de julio de 2008

Tres clásicos, tres

Quienes ya frecuentaban el blog antes de su pomposa reapertura recordarán la larga lista de películas pendientes de reseñar que figuraba en la columna de la derecha. Ahora no está, pero, para sorpresa de todos ustedes, no me la he comido y la sigo teniendo por ahí guardada. No me gusta dejar las cosas sin hacer, por lo que retomo dicha sección con dos de las películas de la lista unidas a una aportación mía (un título que vi hace unos días, ninguna cosa rara). Bueno, vamos allá.
A día de hoy, nadie que ame el cine puede negar la figura de Stanley Kubrick como una de las más importantes en toda su existencia. Capaz de todo, el director cambió el cine y todo lo que se conocía de él prácticamente desde el momento en que consiguió controlar su talento y, por ende, dominar todas las facetas de ese invento considerado, gracias a tipos como él, séptimo arte. Dicen que los genios no suelen caracterizarse por su constancia, pero aquí hablamos de un caso aparte. Raras veces, a lo largo de su trayectoria, no ha contado con el aplauso unánime al estrenar un filme, quizás con Fear and Desire -debut del que acabó renegando, considerándolo "un trabajo de aficionado-, El beso del asesino o incluso El resplandor, ejemplar muestra de cine de terror que, sin embargo, no convenció ni a los seguidores del relato original ni a su propio autor, Stephen King. Diferente sería, por ejemplo, lo ocurrido con Eyes Wide Shut, obra póstuma que, en el momento de su estreno, dejó fríos a público y crítica, más por su complejidad que por su verdadera calidad.
También, a la hora de analizar lo dejado por Kubrick, un apartado propio merecería la película que nos ocupa, Barry Lyndon. ¿De qué clase de título hablamos? ¿La obra de un maestro completamente consolidado? ¿La cima de su megalomanía? Yo me quedo con las dos opciones.
Ninguna, absolutamente ninguna película ha conseguido igualar, desde el día de su estreno, la recreación que el director de 2001: Una odisea del espacio hizo del escenario histórico en que se ambienta la película: en los Oscar, la película arrasó con todos los premios técnicos, obteniendo galardones su fotografía, dirección artística y vestuario, unidos al conseguidos por su incontestable banda sonora adaptada, que incluía piezas clásicas de Haendel, Schubert o Bach. Kubrick dio rienda suelta a su estilo más caprichoso y exhaustivo y, durante un largo rodaje en lujosos decorados de época, elaboró ni más ni menos lo que él pretendía: un documento inigualable del siglo XVIII. Partiendo de la novela homónima de William M. Thackeray -autor de La feria de las vanidades y mayor rival de Charles Dickens-, el realizador, sin demasiado sentido de la elipsis (sus más de tres horas de duración hablan por sí solas), construyó un portentoso relato en torno a la vida de un personaje ficticio y su ascensión, desde que se alista en el ejército británico hasta que se convierte definitivamente en el hombre rico que siempre había ansiado ser, peleando por conseguir definitivamente un título de nobleza.

Pese a la asumida frialdad con la que Kubrick recrea tanto a sus personajes como a todo lo que les rodea, la fuerza de la historia es innegable. El director la narra con una pasión inusual, consiguiendo que el espectador intime con sus caracteres y no se despegue de lo que cuenta pese a su duración y la consabida lentitud con la que avanza. No se puede decir que la película entretenga tanto como, por ejemplo, La chaqueta metálica, pero está anclada en un género completamente distinto, con un tratamiento diferente, mucho más complejo, y quizá hasta con mayor ambición. Puede que Barry Lyndon se trate del trabajo más arriesgado y con mayor desmesura jamás filmado por Kubrick: una pena que los Oscar, como casi siempre, no llegaran a hacerle justicia y le entregasen los premios correspondientes a las categorías principales a otro excelente film, Alguien voló sobre el nido del cuco, que, no obstante, quizá se encontraba algo por debajo.
Una obra maestra intachable, cargada de emoción y consistencia, eficazmente interpretada por un reparto desconocido y a la que, en definitiva, ya va siendo hora de valorar como se merece y sitaurla a la altura de los mejores títulos de su director.

Nivel de diversión: Medio.
Para aficionados a...: El eterno relato sobre el hombre que se hace a sí mismo, como puede ser Ciudadano Kane (salvando las distancias), las más intensas historias de época y, sobre todo, el cine.
Valoración final: ····· (sobre cinco).

Y pasamos de una genialidad a otra. Han pasado casi cincuenta años desde su estreno, y El apartamento sigue manteniendo una frescura envidiable que ya quisieran para sí muchas de las comedias actuales. Fiel a su espíritu de realizar películas de género con muchísima enjundia, un Billy Wilder en estado de gracia se reunió con su co-guionista habitual, I.A.L. Diamond, y el actor Jack Lemmon, un imprescindible en su cine desde que coincidieron en Con faldas y a lo loco (Some like it hot), para filmar una de las mejores comedias de todos los tiempos, la historia de un oficinista que, para crecer dentro de su empresa, debe prestar, con suma frecuencia, a sus superiores el apartamento alquilado en el que vive para que ellos tengan donde alojar a sus "señoritas".
Toda una sorpresa en su época, consiguió el Oscar a la Mejor Película -así como sendos premios para su director, guionistas, realizador artístico y montajista- gracias a su hábil mezcla de comedia corrosiva e inteligente, una historia de amor resultona de por medio y un pequeño mensaje moral sobre las ambiciones de los hombres, dispuestos a entregar su dignidad solo por ascender todo cuanto puedan.
Pese a sus dos horas de duración (algo raro para la época), la película es entretenidísima. Su brillante puesta en escena, los ejemplares movimientos de cámara, la manera de resolver cada una de las secuencias -incluyendo su desenlace, que juega con el espectador de manera asombrosa-, o incluso la forma de dar paso a su banda sonora -tan bien insertada que, en una ocasión determinada, logra hacer olvidar que lo que se está escuchando es el tocadiscos, algo que se encarga de recordarnos Lemmon, cortándolo en seco- convierten a El apartamento en una película perfecta. Incluso las actuaciones están a un altísimo nivel: su protagonista es, gracias a trabajos como este, todo un rey de la comedia, mientras que Shirley MacLaine está encantadora y Fred MacMurray cumple con el rol de su personaje.

Comedia sutil, innegable, hablamos sin duda del título más insigne de Billy Wilder, superior, incluso, a su obra maestra del cine negro Perdición (Double Indemnity). Un título imprescindible e imperecedero.

Nivel de diversión: Alto.
Para aficionados a...: El tipo de comedias honestas de las que se acaba sacando algo tras su visionado. Dentro de la filmografía de Wilder, es un título que todo acérrimo a su cine debe ver.
Valoración final: ····· (sobre cinco).

"No hay soledad más profunda que la de un samurái, salvo la de un tigre en la selva... tal vez". Algo más complicado que estos dos títulos sería la extraña El silencio de un hombre (Le samouraï), considerada por muchos una obra maestra de su género. Si bien a mí no me parece, en absoluto, un trabajo importantísimo dentro del cine negro, dentro de su nacionalidad (de origen francés), la película supuso un importante avance para asentarlo. Jean-Pierre Melville, experto en películas policíacas de mismo corte, adaptó una novela de Jean McLeod, narrando, intencionadamente, de manera muy fría la historia de un asesino a sueldo sin escrúpulos, siempre con la coartada perfecta, que un día se ve traicionado por quienes le contrataron y decide planear su venganza... mientras las autoridades siguen uno a uno cada uno de sus pasos.
No es una película sencilla, ni se trata, en absoluto, de la típica peli de perseguidores y perseguido. Tampoco es, precisamente, un gran entretenimiento: la película se sigue con verdadero interés más hacia su nudo, cuando la historia se complica, que en su comienzo, en el que el espectador más desorientado no sabrá, con certeza, qué demonios es lo que está viendo. La narración es muy densa. Hay planos larguísimos, a veces tan solo con gente andando: el director trabaja en la atmósfera implicándose al máximo, prácticamente da la sensación de querer contarlo todo con las imágenes.
La banda sonora aparece tan solo ocasionalmente. Es una pieza musical pequeña, ligera, que no altera en absoluto el pulso de la obra. Mientras tanto, las interpretaciones se saldan de manera notable. Su principal reclamo por aquel entonces, Alain Delon, cumple de sobras en un papel en el que el actor permanece inmutable e inalterable en todo momento. Melville quedó tan satisfecho con su trabajo que volvió a contra con él en sus siguientes películas, El círculo rojo (de la que Johnny To prepara 'remake') y Crónica negra.

No es una película accesible, pero quienes permanezcan abiertos a la rareza de su propuesta y planteamiento entenderán con plenitud la calidad que destila por los cuatro costados. Pero tampoco es, precisamente, el trabajo que uno no se cansa de revisar.

Nivel de diversión: Medio.
Para aficionados a...: El cine negro poco convencional y cerrado, así como el espíritu samurái. En este aspecto, habrá quien la encuentre fascinante. No obstante, ante todo, el requisito principal es tener mucha paciencia.
Valoración final: ···· (sobre cinco).

13 insolencias:

Sam_Loomis dijo...

De estas tres, solo he visto "Barry Lyndon", pero a lo que escribes vale la pena buscar las otras dos películas y echarles un vistazo muy merecido.

Muchos saludos

David Dunn (J. Lorite) dijo...

Ninguna de las tres tiene desperdicio. Quizás "El silencio de un hombre" es algo más cerrada y puede que incluso le aburra un poco, ¡pero "El apartamento" es de visión obligatoria! :)

¡Un saludo!

Jorge - cinenovedades dijo...

Primero y principal, excelentes las reseñas, como siempre.
He de admitir que no he visto ninguna de estas cintas, ya que "Barry Lyndon" la tengo pendiente desde hace mucho tiempo. Me encanta Kubrick como director y películas como "The Shinning" o "Eyes Wide Shut" han sido realmente excelentes. Creo que el problema que tuvo en "The Shinning" surgió por haber cambiado demasiado algunos aspectos del libro (debo admitir que particularmente eso no me gustó, hubiera preferido que fuera más fiel a la obra de Stephen King) pero la cinta igualmnente es genial en todo sentido. Con "Eyes Wide Shut" me pasó algo muy raro, la vi sin esperar nada de ella y me lleve una muy grata sorpresa. Realmente me gustó mucho esa cinta.
Con respecto a "El Apartamento", tendré que verla porque por lo que comentas no tiene desperdicio alguno. Y también habrá que echarle una mirada a "El silencio de un hombre" ya que el cine francés por lo general siempre nos trae muy buena calidad.
Saludos!

Anónimo dijo...

Alberto Q.

www.lacoctelera.com/traslaspuertas

AMIGO GENIAL POST!!! Le aplaudo por el pedazo de trabajo.

Barry Lyndon es uno de mis imprescindibles desde siempre. La he visto muchísimas veces y no creo que haya una película con una fotografía mejor.

Además, pedazo de papel el de Ryan O'Neal (Y eso que a Kubrick no le gustaba en un principio, pero logró que actuara a un nivel excelente).

La degradación del personaje es brutal.

De El apartamento, decir que es una obra maestra de la comedia.

La última sobre cine negro no la vi, pero anotada queda, amigo.

Saludos cordiales!!!

David Dunn (J. Lorite) dijo...

Jorge, le animo a que eche un ojo, como mínimo, a las dos primeras películas. Son obras maestras auténticas.
De "The Shinning", precisamente, andaba yo buscando el libro, para poder comparar. A mí la película de Kubrick me parece tremenda, originalísima en su puesta en escena y, de finitiavmente, inquietante. Sin embargo, sí que es cierto que a King no le entusiasmó precisamente, y en el 1997, el escritor puso en marcha otra adaptación, esta vez para televisión, con el mismo título. La dirigió Mick Garris, uno de los hombres habituales de King, y el propio autor del relato original escribió el guión. No sé qué tal estará, pues no la he visto, pero seguramente sea más fiel. Es una miniserie con cuatro episodios de aproximadamente una hora.

Alberto, muchas gracias, tanto por su recomendación como por la felicitación.
Estoy de acuerdo en lo de la fotografía de "Barry Lyndon". Es increíble, por momentos parecen pinturas en movimiento. Pero a esto hay que sumarle la perfecta colocación -atención a la escena en la que el hijastro de Barry despierta al protagonista, tirado a los pies de una mesa, para desafiarle-, y su iluminación, elaborada exclusivamente con velas.
A mí también me gustó Ryan O'Neal. No sabía que Kubrick no había quedado satsifecho con su interpretación. El director solía rodearse de actores poco conocidos (a saber qué ha sido de, por ejemplo, el protagonista de "La naranja mecánica"), y eso, a veces, es lo mejor. La única estrella que había en sus películas era él mismo.
Vea "El silencio de un hombre", es un "bicho raro" del cine negro, pero igual le sorprende. A un servidor, por lo menos, sí le convenció.

¡Un saludo!

Anónimo dijo...

Alberto Q.
www.lacoctelera.com/Traslaspuertas

Le aclaro, amigo: Kubrick NO estaba de acuerdo con la imposición de la productora, que le obligó a hacer trabajar con Ryan O'Neal, pero le hizo currar tan duro (repitiendo 50 veces algunas tomas) que logró sacarle el jugo necesario y está genial el tipo.

PD: Seguro que Kubrick estuvo contento con el resultado de O'Neal, a pesar de los recelos iniciales.

Ad Ayin dijo...

Me he perdido El Apartamento mas por una cuestion de ociosidad que de otra. Pero por lo que dices (en especial ese "nivel de diversion") la vere antes de que acabe el mes (jeje, a veces no puedo prometer mas)

Por otro lado, grandioso que hables de la cinta Le samourai. Una maravilla que vi por pura casualidad y casi obligación. Confieso que me volvi muy fan e inmediatamente vi otra enorme obra de nombre Le cercle rouge, del mismo Melville con Deloin de nuevo en el estelar. Excelentes ambas

David Dunn (J. Lorite) dijo...

Alberto, disculpe que le malinterpretara. Ahora entiendo lo de Kubrick. Ya había oído su costumbre de repetir tomas innumerables veces. La perfección cuesta, oiga.

Ad Ayin, "El apartamento" es grandiosa. No se preocupe, yo no la había visto hasta hace poco. Pero no se debe dejar pasar.
"Le samouraï" la he incluído más por curiosidad que por otra cosa. Di con ella de casualidad en una biblioteca y consideré interesante hablar de ella. Es muy buena, aunque sea algo fría -dicen que una auténtica película policíaca debe serlo-.
Me apunto "Le cercle rouge" para hablar de ella en otra ocasión. Como he indicado en mi reseña, el director de "Election" (la asiática) prepara un 'remake' de la misma. Veremos qué sale.

¡Un saludo!

Pliskeen dijo...

Barry Lyndon la tengo en mi posesión pero aún no le he echado el guante (ya sabe, relegando su visionado en beneficio de otras)

Mi preferida, de momento, es "La chaqueta metálica". Me encanta.
"2001..." la considero bastante sobrevalorada, la verdad.

"El apartamento" la recuerdo vagamente. Del gran Wilder debo revisionar toda la filmografía para tenerla bien fresca en la memoria y poder opinar con consistencia.

"El silencio de un hombre" ni la conocía, pero apuntada queda.

Saludos ;)

David Dunn (J. Lorite) dijo...

"La chaqueta metálica" es magnífica, pero a mí, en particular, "2001: Una odisea del espacio" me parece la cima de Kubrick (a no mucha distancia de "La naranja mecánica").
Reconozco que la primera vez que la vi me dejó noqueado completamente. Fue hace unos meses. Su poder visual, la magia de sus imágenes, incluso su estructura, me dejaron fascinado, pero, dentro del argumento, pillé lo de la lucha del tripulante de la nave contra el HAL-9000, y alguna cosa más. Pero lo del monolito me bloqueó, incluyendo su final (¿qué demonios?) y ese delirio con diez minutos, diez, de colorines llenando la pantalla. ¡Poco más y tengo que ir al psicólogo!
Luego me leí el libro del recientemente desaparecido Arthur C. Clarke (creo que era la novelización de la película, en lugar de la novela corta en la que Kubrick se inspiró, "El centinela"), fui preguntando a gente -profesores, familiares...- por su opinión sobre el asunto, me documenté un poco a través de Internet y, más tarde, pude verla de un modo más relajado. Ahí ya fue cuando comprendí la inmensidad de la obra, su complejidad y perfección. Desde entonces, Kubrick ha sido mi realizador favorito -posteriormente, vería de golpe varias suyas-.
Si tiene paciencia, le gustarán "Barry Lyndon" y "El silencio de un hombre". Revise "El apartamento", que esa no requiere ningún esfuerzo: ¡es una delicia!

¡Un saludo!

Ad Ayin dijo...

De golpe y en orden, de Kubrick veria: Naranja Mecanica, Full Metal Jacket, 2001, El Resplandor y cerraria con Dr. strangelove... Digo, el dia nomas tiene 24 horas y hay que chambear

Reverendo Gore dijo...

De Barry Lyndon poco recuerdo salvo la magnífica fotografía e iluminación, esta última brillando por su ausencia. Una auténtica película histórica. Pocas sobre ese período, quizá 'Los Duelistas' y alguna otra salvable, han podido dejar buen sabor de boca.
'El Apartamento' como siempre un gran clásico (sea lo que sea lo que signifique eso). Siempre la defenderé a capa de espada aunque la tachen de "menor" de Wilder ('Something like hot', por mencionar una, me parecía menos recordable salvo por alguna gracia concreta y por la bella Marilyn adornando pantalla).
Me apunto por ver 'El silencio de un hombre'.

Un saludo Jaime.

Si recojes todas tus reseñas ya tienes libro...

David Dunn (J. Lorite) dijo...

Ad Ayin, desde luego, todo lo que sea ver una película de Kubrick es aprovechar el tiempo como Dios manda.

Reverendo Gore, "El apartamento" la vi, precisamente, motivado por lo que habló usted de ella hace unos meses en su blog. Me apetecía incluirla en la sección, y voilà!
No tengo intención de recoger mis no siempre afortunadas reseñas en un libro, ja, ja... :)
Sin embargo, no le mentiré: estoy trabajando desde hace un tiempo en un libro, pero es de narrativa, en prosa, y no tiene nada que ver con el cine ni con nada que se le parezca. No creo que vea la luz, pero como pasatiempo no está nada mal.

¡Un saludo!

P.D.: Disculpen mi ausencia de estos últimos días. Uno no es omnipresente, y le reclaman por todas partes. Intentaré no tener esto tan abandonado.

 
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