sábado 9 de agosto de 2008

Negrura 'made in USA'

Quien tuvo, retuvo. Sidney Lumet, de 84 años, parece vivir una segunda juventud similar a la experimentada en la época de su debut, cuando sorprendió a crítica y público con la excelente 12 hombres sin piedad. El director ha mantenido, no obstante, desde sus comienzos, una singular irregularidad que la ha valido la desconfianza de más de uno. No obstante, la experiencia ha valido sus frutos: no se explica de otra manera cómo un director octogenario, que llevaba años inactivo, con un Oscar honorífico bajo el brazo y que debería estar disfrutando de su retiro y jubilación, consigue volver de una manera insólitamente fuerte con dos trabajos de la talla de Declaradme culpable (Find Me Guilty) y, sobre todo, Antes que el diablo sepa que has muerto. Tras innumerables retrasos en su fecha de estreno -hasta, finalmente, verse enfrentada con Indiana Jones y el Reino... en su misma semana-, Lumet vuelve a dar la campanada con un producto sombrío, duro, eficaz y, en definitiva, vertiginoso.

A partir de un estupendo guión del debutante Kelly Masterson que llevaba ocho años dando vueltas por diferentes productoras, Sidney Lumet lleva a cabo una de sus mejores películas, cuyo "caprichoso" juego con el tiempo le ha valido alguna insulsa comparación con Pulp Fiction. Lumet reescribió algunas partes del guión -así como ciertos diálogos- para reforzar las relaciones entre los personajes de la película, algo esencial teniendo en cuenta la fuerte carga emocional que cobra el sentido de unión familiar en torno a determinados momentos de la película. En estos senderos es, precisamente, por donde mejor parece moverse un Lumet con ganas de azotar al espectador, de hacerle reflexionar sobre lo delicadas que pueden ser las piezas expuestas a sufrir ese feroz efecto dominó que, no sin cierta mala leche, plantea el guionista.

Con ayuda de un portentoso montaje, Antes que el diablo sepa que has muerto desordena las diferentes partes de un suceso mostrando, en primer lugar, el hecho, el factor principal sobre el que todo gira. A continuación, se lanza al por qué, a las razones que mueven a los implicados a cometer tal acto y, más tarde, relata al fin las consecuencias de todo ello. El conjunto cuenta con algún que otro titubeo en sus puntos muertos, pero Lumet es único a la hora de crear atmósferas malsanas -sin ir más lejos, todo lo que envuelve al personaje de Andy- y consigue contagiar al espectador de cierta pretendida incomodidad, que dificulta el visionado de la película, no en el sentido de convertirla en una producción innacesible, sino en que, a la salida del cine, la sensación no es ni mucho menos la misma que la del espectador que sale de ver WALL·E con ganas de plantar un árbol.

Ayudan, por otro lado, los actores a la hora de dotar de una desgarradora humanidad a sus respectivos personajes. Ethan Hawke saca adelante, de manera un tanto estrambótica, su complicado papel, mientras que el gran Albert Finney consigue llenar la pantalla en los momentos en que interviene. Rosemary Harris, la tía May en la saga Spiderman, hace lo que puede en su brevísimo papel y Marisa Tomei... Cuesta creer que se pueda llegar a la cuarentena en ese estado, como si hubiera hecho un pacto con el diablo del título. Sin embargo, Philip Seymour Hoffman es quien, de verdad, se torna esencial para la película: imposible encontrar a otro actor mejor para afrontar esa tan rocambolesca como atractiva parte final, una auténtica implosión emocional, como si todo, de repente, colisionara y cayera en picado hasta demoronarse y, definitivamente, destruirse.

Un trabajo sorprendente, no exhento de cierta funcionalidad y desigualdad, pero, a fin de cuentas, admirable. Para los menos avispados, su extraño título está tomado de un proverbio irlandés: "Ojalá puedas estar media hora en el cielo antes que el diablo sepa que has muerto". Amén.

Nivel de diversión: Alto.
Para aficionados a...: La crudeza de esas producciones que, de cuando en cuando, se estrenan con ganas de remover la conciencia de sus espectadores. Los seguidores de Sidney Lumet apreciarán que, en efecto, no es su mejor película, pero sí de las más interesantes.
Valoración final: ···· (sobre cinco).

Pasamos de un debut a otro, aunque aquí, desde luego, el aire novel es absoluto. Casi 25 años han tenido que pasar hasta que, al fin, la explosiva fórmula que los hermanos Coen llevan perfeccionando desde sus inicios se consagre con ese triunfo en los Oscar de la que, hasta ahora, puede ser considerada perfectamente como la mejor película estrenada este año, No es país para viejos (No Country for Old Men). Con Sangre fácil, película estrenada en 1984, Ethan y Joel Coen empezaron a trabajar con las que serían las constantes de su cine a través de un producto inicial desgarrador.
Como viene siendo habitual, los hermanos toman una historia de corte sencillo, otorgándole unas dimensiones asombrosas que dotan al trabajo de una gran personalidad. Para ser la primera, ya hablamos de una película demasiado 'coeniana', pues encontramos todos sus elementos recurrentes: la voz en 'off' al comienzo; el arranque directo que ya parece situarnos en plena acción; el humor ácido y corrosivo que, a veces, se manifiesta con una mirada o un plano en exceso oportuno; esa caprichosa obsesión por encontrar el enfoque idóneo en cada secuencia, perteneciendo el mérito, en este caso, al otrora fenomenal director de fotografía Barry Sonnenfeld -quien, más tarde, se lanzó a la dirección con títulos como Men in Black o Cómo conquistar Hollywood-...

Además, el tándem formado por Ethan y Joel Coen a la hora de escribir, más que una pareja de guionistas al uso, parece una fábrica de creaciones míticas. En Sangre fácil nos brindan varios momentos para el recuerdo: la tan cacareada sepultura que ha servido como carta de presentación para algunos carteles, sus múltiples asesinatos, la puñalada en la mano... También la forma de cortar cada escena y enlazarla con otra resulta brillante. La técnica está cuidadísima, igual que la forma de tratar a sus personajes. Por si fuera poco, el entretenimiento es continuo, no hay lugar alguno para el tedio: apenas hora y media de duración sirven para que los Coen desplieguen todas sus armas y consigan encandilar al espectador de la manera más simple y, a la vez, brusca.

Se agradece que aún queden directores con la suficiente capacidad para innovar, jugar con los conceptos y realizar trabajos de calidad sin por ello dormir a su público. Todo un ejemplo de inteligencia y saber hacer, que ya sorprendió a propios y a extraños en su momento, brillantemente dirigida y modélicamente escrita, impactante por momentos y atractiva siempre. Pero solo era, al fin y al cabo, el principio de su trayectoria...

Nivel de diversión: Alto.
Para aficionados a...: Las intrigas contadas con vitalidad e inteligencia, que saben reinventar prácticamente todos sus mimbres hasta llegar a la conclusión. Sin embargo, serán los parroquianos de los hermanos Coen quienes la disfruten al máximo.
Valoración final: ···· (sobre cinco).

Pronto tendremos reseña de WALL·E y Venganza, aunque todos sabemos que el otro gran estreno de esta semana es Cinturón rojo, de Mamet. "Puede" (repito: "puede") que me estire y la rescate junto con otra, para confeccionar la segunda entrega de este 'post'. Pero no se me revolucionen, que todavía tengo otras cositas en la recámara...

10 insolencias:

Ad Ayin dijo...

Preste esa cinta de Lumet antes de verla y es hora de que no la recupero. Y leo y releo todos los positivos comentarios y mas ansiedad me da. Nunca vuelvo a prestar un DVD...

Y por favor... habla de Redbelt, por favor. Se que Mamet es fanatico del jiu jitsu y supongo lo plasma con la admiración que le tiene. Ah, como quisiera verla

Pliskeen dijo...

Para mí la cinta de Lumet es de las mejores del año. Debido a su retraso, decidí verla por mi cuenta y quedé altamente satisfecho.

En mi blog y en TBDC puede leer mi crítica si le interesa.

En cuanto al debut de los hermanos Coen, me parece bastante correcto. No la considero tan buena como algunos apuntan, y creo que con el paso del tiempo se ha ido sobrevalorando debido a la fama de sus directores/guionistas, pero sin duda se trata de un recomendable film noir moderno.

Saludos ;)

P.D.: Me gusta Mamet, más como guionista que como director/productor, y aunque el tema que trata en su última película me suscita escaso interés, tp descarto verla en un futuro cercano.

Anónimo dijo...

Alberto Q.
www.lacoctelera.com/traslaspuertas

Pedazo de post!!

Lumet demostró que era un maestro con "12 hombres sin piedad" y aún no he podido ver "Antes que el diablo sepa que has muerto"...

De los Coen creo que "Sangre fácil" es un debut brutal y buenísimo. Me parece de lo mejorcito que han hecho nunca (junto a "Fargo").

Saludos!!!

David Dunn (J. Lorite) dijo...

Ad Ayin, definitivamente, esos préstamos suelen ser un arma de doble filo, ¡ja, ja! A mí me pasa con las series. Las que están verdaderamente bien me gusta coleccionarlas ("Lost" la tengo completa, y "X-Files" estoy en ello), y luego tengo por ahí temporadas sueltas de "Twin Peaks" o "Héroes"; el caso es que, como tiendo a hablar por los codos con muchos amigos sobre series así, me las han acabado pidiendo tantas veces (en ocasiones, discos sueltos), que el lío que se ha formado es considerable y ya no sé ni dónde están. Con los cómics igual.
"Redbelt" la veré de fijo y, ya que usted insiste, hablaré de ella por aquí, aunque llegará algo más tarde que las mencionadas reseñas de "WALL·E" y "Venganza (Taken)".

Pliskeen, precisamente, fue su crítica de "Antes que el diablo..." una de las razones que me impulsaron a verla. Además, puedo decir con certeza que está gustando mucho al público. La vi en pleno mes de Julio, en un cine de versión original en Madrid, y la sala, dos meses después de su estreno, estaba completamente llena. Un claro ejemplo de lo que hace el boca-oreja.
Y "Sangre fácil", por lo que tengo entendido, fue un bombazo en su día. Mientras que a unos les pareció de lo más sencillita, otros le vieron grandes virtudes, de manera que se formó un debate que acabó ayudando a la película en taquilla. Vista ahora, puede haber perdido algo de fuerza, pero eso es debido a que los Coen han sabido evolucionar y, manteniendo las mismas constantes, han hecho películas muy superiores.

Alberto, ¡muchas gracias! Lumet es un tanto irregular: si echamos un vistazo a su filmografía, suele dar una de cal y otra de arena. Pero es un gran artesano, de eso no hay duda.
"Sangre fácil" me encanta, pero hubo un tiempo (el inmediatamente posterior al estreno de la película) en el que cada filme que presentaban los Coen era mejor que el anterior. Son dos cineastas que, manteniéndose al margen de Hollywood, han conseguido reinarlo. Y "Fargo" es inmensa, pero, si tengo que quedarme con uno de sus títulos, elijo "Barton Fink". Una obra maestra como la copa de un pino.

¡Un saludo!

Martín Garrido dijo...

No es país para viejos es una buena película, pero no hay que olvidar que el mérito es de los Cohen y su peculiar estilo. A pesar de ser un seguidor de Comarc Macarthy (Todos los hermosos caballos es una novela excepcional) también debo reconocer que la historia que inspiró la película de los Cohen no deja de ser una febril persecución como la de tantas y tantas películas antes realizadas. Creo sinceramente que la mejor película del año es la de Paul Thomas Anderson: Pozos de ambición (otra novela increíble; véase también Upton Sinclair). ¿Y no me dirás, amigo David, que los guiones de Sangre Fácil, Fargo, El gran salto y otros largos de los Cohen están más trabajados y resultan mucho más sorprendentes? Los oscars se otorgan por intereses, de ahí que grandes como Welles o Kubrick no ganaran ni uno; eso sin mencionar la vergüenza ajena que sentí por mi revenrenciado Scorcese, que ganó su estatuilla por Infiltrados cuando no se le otorgó nada por obras maestras como Taxi Driver o la inigualable Toro salvaje.

De una manera u otra disfruté enormemente viendo No es país para viejos; los Cohen son grandes, y ya espero impaciente su nueva película: Quemar antes de leer.

Por cierto, el último largometraje de Lumet me gusto bastante; no sé cómo lo hará pero el cabroncete se mantiene en forma.

Por cierto, ¿ya has visto algo de Bresson?

David Dunn (J. Lorite) dijo...

Lo fascinante de "No es país para viejos", a mi gusto, es la forma que tienen los Coen de trasladar el peculiar lenguaje de McCarthy al suyo. Realmente, es una película muy propia de sus directores pese a no ser suya la idea original. Había oído ya que el autor tiene novelas muchísimo mejores (ahora mismo, estoy intentando conseguir "La carretera"), pero, desde luego, a mí el libro me pareció bastante interesante. De todos modos, ya habrá tiempo de elaborar un 'post' a caballo entre la novela y su adaptación.
"Pozos de ambición" (lamentable traducción de "There Will Be Blood") es una de mis eternas pendientes. Tenía unas ganas locas de verla cuando la estrenaron en España, pero en mi ciudad, para variar, no llegó, y ahora tengo que echar mano del DVD.
En cuanto a los Oscar... Suelen tomarse muy en serio y, en realidad (con la excepción de la pasada ceremonia), las anteriores ediciones, sobre todo aquella en la que "Crash" quedó coronada, han demostrado ser un cachondeo. Son unos premios muy mediáticos que, en realidad, tienen escaso o nulo valor crítico. Sin embargo, es una alegría que, cada varios años (muchos), se atrevan a darle la estatuilla a autores de verdad. Este año ha sido a los Coen; hace treinta, a Woody Allen. Y me cuesta recordar muchos más.
Cambiando de tema, de Bresson me apunté las películas que usted me citó en su blog. Cuando vea alguna de ellas, dejaré constancia de ello por aquí. Artículos como este los hago siempre en base a recomendaciones de blogueros, amigos, familiares... Un poco de todo, salvo que, de vez en cuando, rescato títulos que, en su estreno, se me pasaron, como "Antes que el diablo...".

¡Un saludo!

Sam_Loomis dijo...

"Before the Devil Knows You're Dead" es un implacable thriller/drama que muestra que Sidney Lumet aún está en el juego. Definitivamente de lo mejor del 2007 en mi opinión. Y "Blood Simple" tengo un buen tiempo sin verla... ya la tengo lista para un visionado mas reciente.

¡Muchos saludos!

David Dunn (J. Lorite) dijo...

Diría, de hecho, que Lumet está más metido en el juego que nunca. Realmente, si revisamos su filmografía, hay muchos altibajos. No solía entregar dos films parecidos, y con esto no insinúo que cambiara de género con frecuencia, sino que, realmente, carecía de constancia.
Ha resucitado un poco tarde (a sus 84 años sería un tanto sarcástico hablar de una promesa del cine), pero lo ha conseguido. Veremos por qué derroteros sigue en su próxima película.
Revise "Blood Simple", es espléndida, y atienda a los matices, las dimensiones, el sentido del humor que los Coen otorgan a la historia.

¡Un saludo!

Jorge - cinenovedades dijo...

"Antes que el diablo sepa que estás muerto" es una cinta extraordinaria, de lo mejor del 2007. Un regreso soberbio a la pantalla grande de un fenómeno como Lumet. Una dirección impecable, brillantes actuaciones, pero sobre todo una historia muy bien contada. Muy recomendable.
Con respecto al debut de los hermanos Coen, he de decir que no lo he visto, pero a decir verdad, no me gusta mucho su tipo de cine. De hecho no me ha gustado ni "Fargo", ni "No Country for old men". Me han parecido muy aburridas, pero es cuestión de gustos, ya que prácticamente a todo el mundo les encanta esas cintas.
Saludos!

David Dunn (J. Lorite) dijo...

Supongo que los Coen no son plato de todos los gustos, auqnue su cine a mí siempre me ha parecido bastante inteligente. Hasta las, en teoría, flojas (como sería el caso de "Ladykillers"), me parecen deliciosas.
Con "Fargo" me pasó una cosa un tanto extraña. La primera vez que la vi aún no había visto nada de los hermanos Coen. La película me dejó muy frío. Más tarde, le eché un vistazo a otras de sus películas y rescaté "Fargo". Fue en ese segundo visionado cuando me pareció, sencillamente, genial.
Bueno, y "No country for old men" la vi en el cine y, desde luego, me pareció de todo menos aburrida. Una de las cosas que más me fascinan de dicho título es la manera que tienen los Coen de crear tensión sin utilizar una sola nota de música. Una película impresionante.

¡Un saludo!

 
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