jueves 31 de enero de 2008

Fuera de contexto: "Old Boy"

Sugerida por: Alberto Q.

Brillantísima película de Park Chan-Wook, que adapta una novela gráfica de mismo título y, a su vez, conforma el núcleo de una trilogía sobre la venganza que también incluye los títulos Sympathy for Mr. Vengeance, anterior a este, y Sympathy for Lady Vengeance, estrenado aquí el pasado verano. Supuso un éxito monumental el año de su exhibición en cines, consiguiendo el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes y el premio a la Mejor Película en Sitges. Galardones sumamente merecidos y quizá insuficientes para la que se ha convertido, por méritos propios, en una de las más importantes e influyentes películas de los últimos tiempos, una verdadera joya que situó a Corea del Sur, el país de origen del director y, por ende, de la película, en el mapa cinematográfico, compartiendo protagonismo con otros excelentes trabajos que nos han ido llegando de Asia en el presente siglo (siendo uno de los casos más recientes la estupenda The Host, de Bong Joon-Ho).

Uno de los detalles más significativos de Old Boy es que, prácticamente, nunca presenta -ni trata de hacerlo- similitud alguna con trabajos de corte parecido que ya han tratado el suculento tema de la venganza, innovando en todo momento a través de una estética rompedora y un guión espléndido, confuso, abrumadoramente bien definido, casi con reminiscencias ‘kubrickianas’ (por ejemplo, en el empleo de música orquestada en momentos de ultraviolencia, como ya hiciese el Altísimo con Beethoven en La naranja mecánica). Old Boy es, en todo momento, una película originalísimamente tratada, que reventaría los esquemas del ‘thriller’ de no ser porque incluirla de un modo tan directo en dicho género, cuando en realidad trata muchísimos más, sería algo un tanto superficial.

La narración, ni lenta ni en exceso ágil, se aleja bastante de las pautas marcadas permitiéndose dar caprichosos saltos en el tiempo, insertos de personajes en lugares que no deberían corresponderles, ‘flash-backs’ reconvertidos en más de una ocasión en paralelismo del presente o del futuro más inmediato, etc. Sin embargo, esto no debe espantar a nadie: aunque la cosa no es muy fluída que se diga, todo se entiende a la perfección, no hay elemento que no quede explicado con absoluta exactitud, ya sea en su final o en cualquier otro tramo del film, y, aunque nunca puede dominar tanto como le gustaría el contenido y más que obvio poderío de las imágenes que circulan frente a sus ojos, el espectador no pierde jamás el interés por la historia, dado que su apasionadísimo guión está escrito casi con las tripas, de modo trepidante y asfixiante, gustando en todo momento, debido también a unos personajes deslumbrantemente perfilados y definidos. Un maldito prodigio.

Extraordinaria realización, por otra parte: Park Chan-Wook mueve los hilos de un modo excepcional, causando incluso cierta hipnosis a través de un particularísimo dominio de la técnica que queda impregnado en unos encuadres millonarios, sublimados por una soberbia dirección de fotografía, llevada a cabo por Jeong Jeong-Hun.

El monumental núcleo del enjundioso contenido de Old Boy queda maravillosamente recreado en unas imágenes que no se comen la valía de la historia, que convierte al espectador en fiel cómplice de la venganza de un hombre que busca la verdad, el porqué de todo, encumbrado a través de un espectacular epílogo, que ha causado discordia y que, a mi gusto, es el perfecto desenlace, cargado de anabolizadísimas segundas lecturas, y que, por otro lado, difiere del original, el mostrado en el cómic. Los últimos planos, incluidos aquellos que acompañan a los títulos de crédito, son de una belleza inimaginable. Fascinante, por otro lado, el modo de tomar curvas narrativas de una secuencia a otra.

En cuanto a los actores, la gran mayoría están extraordinarios (impresionantes Min-Sik y Ji-Tae), pero quienes hayan visto la película doblada comprobarán cierto problemilla: las películas asiáticas suelen ser, en general, difíciles de adecuar a las voces españolas. En la mayoría de las ocasiones, se suelen contratar a profesionales cuyo tono sea similar al de los actores originales; de ahí que, en el caso de las películas asiáticas, en las que los intérpretes tienen habitualmente unas inflexiones en la voz muy particulares, suelan darse incómodas traslaciones. Sea como sea, siempre es recomendable tratar de verlas en versión original con subtítulos, aunque para ello haya que hacerse, por narices, con el DVD original.

Concluyendo, esta vez sí que debe uno fustigarse en el caso de no haber visto Old Boy, a pesar de que el hipócrita que esto escribe haya visto la película hace un par de horas. En serio, pocas veces he tenido tan claro estar ante un verdadero clásico: no cabe duda de que, con el paso de los años, esta película se va a convertir en un episodio importante en la cinematografía de principios del nuevo milenio. Aunque, con las películas que me convencen de este modo, tiendo a ser apasionado, no crean que exagero lo más mínimo, pues Old Boy es, en verdad, extraordinaria.
Calificación
9,50/10

miércoles 30 de enero de 2008

La gran promesa del Este

En un año plagado de nominadas “de peso”, 4 meses, 3 semanas y 2 días supuso la gran sorpresa del Festival de Cannes, alzándose con la Palma de Oro. Sin haber visto las suficientes películas para juzgar, podría decir, de todos modos, que el premio es, sin duda, merecido, pues se trata, sin duda, de un magnífico film con el que su país de origen, Rumanía, da todo un golpe de autoridad entre el cine internacional. No olvidemos que, recientemente, tambiñen pudimos ver aquí, en medio de un gran éxito crítico, 12:08 Al este de Bucarest. Dirigida con gran pulso y espléndida planificación, 4 meses, 3 semanas y 2 días pone patas arriba el tema de los abortos (como probablemente lo hará Juno en cuestión de días) de una manera crudísima, coronando antes de tiempo a un director, Cristian Mungiu, al que pocos que hayan degustado este trabajo considerarían inexperto pese a su corta filmografía.

Y es que la película, pese a quizás no ser redonda del todo, es prácticamente un éxito a todos los niveles: la realización de Mungiu es tan inteligente que asusta, mostrándonos sin ningún tipo de concesiones toda la historia, de manera crítica, avispada, directa, pero sin elemento estrafalario alguno (a pesar de cierto detalle aproximadamente a la conclusión del film), y consiguiendo, además, un trabajo técnico de altísimo nivel. Si nos percatamos, a lo largo de su metraje existen poquísimos ‘travellings’, algo que aliviará a más de uno, y prácticamente durante todo el film, en la mayoría de escenas ambientadas en lugares concretos, la cámara está quieta. Esto, en principio, parecerá algo demasiado sencillo como para recalcarlo, pero dirigir a los actores para que sepan moverse por un plano así de determinado durante un buen rato no lo hace cualquiera. Mungiu lo logra, consiguiendo mostrar lo necesario en una reducidísimo imagen.

Por otro lado, la narración es intensísima, por lo que, a pesar de su consabida lentitud (¿esperaban un ‘blockbuster’?), el espectador mantiene siempre el interés por lo contado, a pesar de que, a veces, parezca que se nos den datos innecesarios para la historia. El guión, sabiamente matizado, conjuga bien el dramatismo con la dureza que lleva desde el primer momento encima. Además, resulta fascinante el modo que se tiene de hilvanar las ideas principales del film a través de secuencias casi complementarias que enriquecen el conjunto de modo que incluso se degusta mejor.

El ritmo, carente de excesivo brío, es bastante austero pero no molesta dado que, principalmente, no aburre nada y además no se da una duración desmedida: la película difícilmente alcanza las dos horas de metraje.

Por otro lado, los situados frente a la cámara son grandísimos intérpretes que, a pesar de no ser muy conocidos por el público (no, al menos, por mi parte) y carecer de mucha experiencia en el mundo del cine, dotan a la película de una inusual fuerza dramática gracias a actuaciones monumentales, creíbles, rozando lo escalofriante. Por momentos, es difícil no estremecerse ante el talento con el que los actores acometen sus respectivos papeles. Hacía tiempo que un servidor no veía una interpretación general de la talla de esta.

En resumidas cuentas, si uno es amante del cine y, de vez en cuando, le gusta desconectar de la parafernalia venida de Hollywood, no puedo hacer otra cosa más que recomendar ver este film que, con gran retraso, llega a nuestras salas de un modo quizá escaso que probablemente impulse a más de uno a descargarlo de Internet, como el que esto escribe ha hecho (magnífica oportunidad, por otro lado, para degustarla en su idioma original con los pertinentes subtítulos al castellano).

Una película de altísimo nivel con la asombrosa capacidad de perdurar en la cabeza del respetable durante bastante tiempo, a la que tal vez se le podrían achacar ciertas irregularidades en el conjunto, pero que, pese a todo, se mantiene entre lo mejorcito que hemos podido ver ya este año junto a Expiación y Darjeeling. No la dejen pasar.
Calificación
8/10

martes 29 de enero de 2008

Fuera de contexto: "Napoleon Dynamite"

Sugerida por: Alberto del V.

Muy curiosa película, que supuso el debut en el largometraje de Jared Hess, una de las jóvenes promesas de Hollywood. Sin contar con un éxito demoledor, Napoleon Dynamite se convirtió de la noche a la mañana en todo un film de culto, dada su innegable originalidad. Y es que, pese a la sencillez de su argumento, Napoleon Dynamite supone un cambio de juego en la comedia adolescente que hasta ahora habíamos visto.

Jared Hess presta atención, de este modo, al sector menos popular de los institutos, siguiendo a Napoleon, un joven apático, ‘freaky’ -en el peor sentido de la palabra- y con muy pocos amigos, que comparte piso con un treintañero en su misma sintonía y sin demasiadas aspiraciones en la vida. Hess trata de innovar, principalmente, en el estilo narrativo, alejándose de las pautas del cine norteamericano más comercial y optando por una pasividad que a más de uno resultará desquiciante, con la que pretende retratar la monotonía y el aburrimiento con que sus protagonistas viven los no pocos acontecimientos que se darán a lo largo del film (incluyendo, mucho ojo, después de los créditos, pues la película continúa más tarde durante unos minutos).

El problema principal reside en que, pasado el cuarto de hora, esta “originalidad” deja de sorprender, y desde ese momento el espectador sigue con el justo interés la historia, especialmente porque los personajes son, en su gran mayoría, excelentes creaciones y están tratados por los guionistas con un cariño inusual. Más tarde, en su desarrollo, presenta bastantes tiempos muertos en los que no ocurre nada que llame demasiado la atención. De todos modos, en parte este era uno de los objetivos de Hess a la hora de contar la historia. Efectivo en menor o mayor medida, no es a ciencia cierta un error del todo achacable, sino un estilo pasivo y parsimonioso que puede gustar o no hacerlo.

Aun así, en su última media hora, Napoleon Dynamite levanta asombrosamente el vuelo, regalando al espectador un puñado de buenos momentos de hilaridad (la chapa, el número de Napoleon en las elecciones) y, sobre todo, incrementando sobremanera la acción. Es aquí, cuando, en su mayoría, la película funciona mejor, pues uno lo pasa bastante bien y le resulta imposible quitar ojo de la pantalla.

Además, los actores son muy buenos. Fue esta película, precisamente, la que nos descubrió a Jon Heder, excelente intérprete que encarna a la perfección su personaje. Poco tiempo después, Heder prolongaría su éxito con Patinazo a la gloria, con Will Ferrell, enorme triunfo taquillero en Estados Unidos y fracaso absoluto en los demás países donde fue exhibida. Muy bien también Efren Ramírez, en la misma tónica de su protagonista, y Jon Gries, que está impagable. Mucha atención a la actuación de la joven Tina Majorino, a la que ya habíamos visto antes en otras películas (¡era la niña de Waterworld!), en un completo cambio de registro con el que inmortaliza a uno de los mejores personajes del film.

En líneas generales, es un film entretenido que se ve sin muchos problemas, pero al cual su condición de película de culto no ha hecho ningún favor. Tiene grandes momentos, pero, por lo general, está bastante sobrevalorada, siendo, simplemente, una interesante propuesta ‘indie’ con algún que otro curioso logro. Después de Napoleon Dynamite, Jared Hess se pasó al cine comercial con Super Nacho, a la que la crítica despedazó sin piedad. Qué quieren que les diga, a mi gusto, no existe una diferencia sensible entre la calidad de una y otra, lo que ocurre es que, como suele pasar, a Hess había que echarle en cara como fuese el haber dirigido una comedia con Jack Black.

Sinceramente, ambas son bastante dignas, a pesar de que la conclusión que se saque tras disfrutar Napoleon Dynamite sea la misma que cuando se ve un episodio de Trailer Park Boys.

Calificación
6,75/10

domingo 27 de enero de 2008

La familia es lo primero

El pasado martes 22 fallecía en su apartamento de Manhattan el actor Heath Ledger, debido a una sobredosis producida por la consumición de seis medicamentos distintos, todos ellos con receta médica y, por ende, legales. El actor llevaba un tiempo tomando somníferos debido a su dificultad para conciliar el sueño desde su ruptura con la también actriz Michelle Williams, que se había hecho recientemente con la custodia de su hija, de tan solo dos años de edad. La noticia ha provocado gran conmoción tanto entre los medios de comunicación como entre el público, pues, a fin de cuentas, aunque no se sea seguidor suyo, un titular que reza la muerte de un joven de 28 años, con un gran futuro por delante, siempre es triste para todos. Que en paz descanse. Actualmente, el fallecido intérprete aún tiene pendiente de estreno dos películas que, precisamente, se encuentran entre lo más interesante de este año. Por un lado, I’m not there, una especie de biopic de Bob Dylan, para el que varios actores colaboraron dando vida al cantante. Por otro, un film radicalmente diferente, El caballero oscuro (The Dark Knight), secuela directa de Batman Begins, en la cual Ledger interpreta al Joker, uno de los villanos más populares de la saga, al que ya inmortalizó, en una tónica algo distinta, Jack Nicholson. A modo de homenaje, he optado por seleccionar una de sus películas menos conocidas, pero a partir de la cual se le empezó a tener en cuenta: la australiana Ned Kelly. Comienza la leyenda, que narra las “hazañas” del forajido irlandés.

Aunque en su día no contase con un éxito precisamente abultado y la crítica la acogiese con frialdad, Ned Kelly se presenta como un digno western, sin demasiados alicientes pero, pese a todo, bastante entretenido. En él, se cuentan sin excesivo brío las andanzas del bandido que da título al fin, quien busca justicia después de que unos guardias encarcelen a su madre a raíz de un crimen que él jamás cometió. Por lo general, la película sigue siempre una misma línea argumental, por lo que no se detiene demasiado en detalles ajenos a la historia pero tampoco trata de ahondar, ni siquiera de un modo superficial, en el carácter psicológico de los protagonistas. Es ahí donde reside uno de sus principales problemas: los personajes, de ese modo, actúan cuan marionetas a merced de un guión no lo suficientemente definido y carente de toda pasión.

Aun así, no es complicado en absoluto seguir la propuesta de Jordan, por lo que no aburre nunca. Ante el nulo poder dramático del film, el director recurre constantemente a su machacona banda sonora para acentuar los tramos, en teoría, más emotivos, que no llegan a estar explotados del todo bien, luciendo prácticamente como una sobreactuación de la idea y núcleo central que constituyen la, pese a todo, sólida base del conjunto.

De todos modos, en su desenlace gana una importante aunque obvia intensidad. El montaje del tiroteo final, así como el que acontece en el bosque en la primera mitad de la película, es fantástico, apoyado especialmente en una excelente fotografía, anclada siempre en unas tonalidades oscuras que ambientan y complementan a la perfección la historia.

Y es que, en lo relativo a la técnica, Ned Kelly es irreprochable. El presupuesto es bastante justo, y el dinero que había se ha empleado muy bien, construyéndose, de este modo, un western competente a casi todos los niveles, que sólo cojea en su guión. Aunque la historia es interesante, los mimbres no se han aprovechado al máximo, y se ha optado por algo mucho más convencional, alejado de cualquier estridencia, que parece buscar a toda costa la complicidad del espectador, algo que sólo consigue a medias.

Menos mal que la mayoría de sus actores son de primera fila y consiguen dotar a sus personajes de un carácter dramático que el guión no llega a ofrecer. Heath Ledger (que ya había trabajado con Jordan en Two Hands), por aquel entonces no muy reconocido, borda su papel a base de sobriedad y contención, aprovechando notablemente su primer papel relativamente de peso, tras haber protagonizado alguna que otra tontería sin demasiada relevancia. Orlando Bloom vuelve a convertirse en uno de los pocos actores capaces aún de romper con los esquemas del respetable brindado una actuación peor incluso de lo que cabría esperarse. El que esto escribe siempre ha pensado que su interpretación en Troya, de Petersen, era lo mínimo a lo que un actor podía llegar. Viendo Ned Kelly, descubro que estaba equivocado. ¡Y eso que soy de los que consideran que su intervención en Piratas del Caribe es muy discreta simplemente porque su personaje no da para mucho más! El resto de secundarios se defiende bastante bien, destacando especialmente un buen Joel Edgerton. Por cierto, muy desaprovechados Naomi Watts y Geoffrey Rush. Dos intérpretes espléndidos que, aquí, por desgracia, ejercen de mera comparsa, sin poder aportar gran cosa a la película.

Resumiendo, un trabajo corriente y moliente, que no ofrece nada que no hayamos visto antes. Afortunadamente, pese a estar bastante mal desarrollada y mostrar a unos personajes siempre en exceso planos, es un buen entretenimiento, que no molesta lo más mínimo ni aun tardando más en verla que en olvidarla. Es decente y gusta, pero no perdura por mucho tiempo.

Calificación
6,25/10

viernes 25 de enero de 2008

El milagro de J. Fesser

Tras años de rumores y proyectos inacabados, en 2003 se estrenó al fin la primera adaptación de las emblemáticas historietas de Paco Ibáñez, en medio de un gran éxito taquillero y una desigual acogida por parte de la crítica. Cuentan que el autor de los cómics originales había quedado satisfecho a medias con la serie de televisión animada realizada años atrás y no estaba muy seguro de que una película de imagen real que recrease las aventuras de sus personajes fuese del todo viable. Sin embargo, una vez terminó la producción, Ibáñez tuvo ocasión de verla y quedó muy contento con el resultado, pues, esta vez, el espíritu de sus dibujos sí había quedado del todo plasmado en pantalla. Y es que, probablemente, la adaptación realizada por Javier Fesser -miembro de Gomaespuma, que ya había trabajado en cine con su exitosa El milagro de P. Tinto y algún que otro cortometraje (el último, Binta y la gran idea, consiguió una nominación al Oscar)- es la mejor que se podría haber llevado a cabo. No era empresa fácil el lanzamiento a la gran pantalla del deslumbrante universo de su autor, pero, en la medida de lo posible, Fesser ha logrado ser fiel a las historias que muchos de nosotros leíamos de pequeños a pesar de trasladarlo de algún modo a su terreno.

Se trata, pues, de un trabajo deslumbrante a todos los niveles, sin una calidad imponente pero con las armas necesarias para plantar cara a muchos de los títulos "de entretenimiento" norteamericanos y sobradamente a las pobretonas adaptaciones cinematográficas con las que hasta ahora han contado Astérix y Obélix (la última se estrena aquí en dos semanas). A pesar de constar de pasajes que cortan el ritmo sobremanera, y otros que quizá entretienen menos de lo debido, La gran aventura de Mortadelo y Filemón se presenta como una notable y muy divertida traslación de los personajes al cine.

Probablemente, la excentricidad con la que ha sido afrontada la propuesta llegue a espantar a más de un espectador, pero a cualquiera que se haya reído con la propia obra de Ibáñez no le debería resultar, en principio, tan lejano. Y es que, aunque por momentos los efectos especiales se coman a una, a su vez, algo embarullada historia, Fesser ha conseguido aúnar el humor visual de los cómics (caídas, golpes, etc.) con la ácida ironía que rezumaban muchos de los bocadillos sobre el papel con bastante corrección. Algunos chistes, especialmente los más riterativos, no terminan de funcionar, pero hay diálogos con bastante mala uva, cargados de sal gorda, que consiguen arrancar, cuanto menos, una carcajada a cualquier espectador cómplice de las aventuras de los personajes.

Quizás el principal problema con el que cuenta la película es la falta de fluidez en determinadas partes. Pasan ni más ni menos que diecisiete minutos hasta que al fin hace acto de presencia, con rojísimas y enormes letras, el título de la película. ¿Qué nos indica esto? Principalmente, que su introducción es bastante larga. Los protagonistas tardan unos minutos en aparecer (la escena en la que son despertados violentamente en su apartamento fue una de las más costosas a la hora de rodar, y viéndola se entiende a la perrfección el motivo), y los guionistas se prodigan mucho en explicar la historia y el funcionamiento del DDT (Desmoralizador De Tropas), que, finalmente, aunque en su comienzo parece que será el eje central de su argumento, pierde bastante peso conforme avanza la trama.

Más tarde, cuando ya entra en materia, la película se degusta mucho mejor. Los gags están más conseguidos, pese a la previsibilidad de muchos de ellos, siendo destacable la hilaridad de su imaginería visual. ¡Inolvidable el atropello del ya desaparecido Luis Ciges! Otro de los detalles positivos de la adaptación es que Fesser, además de introducir algunos pequeños arreglos para su funcionamiento en pantalla, ha optado también por complementar el rico universo del original introduciendo por primera vez a la madre de Filemón (¡fantástica Isbert!) y otorgando a Rompetechos, que nada tenía que ver con Mortadelo y Filemón, pero que cuenta, también, con sus minutos de gloria en el film, una ideología nostálgica con el franquismo. Fesser justificó este cambio explicando que un tipo bajito, rechoncho y con bigote sólo podía ser "facha".

Su final, muy simpático. Marea mucho la perdiz con los cambios de roles (el hijo del dictador, el "herido"), pero no se deja nada, tiene grandes momentos de humor, y hasta se permite concluir con el eterno e imprescindible epílogo de todas las entregas. Justo antes, Fesser se permite introducir otro pequeño homenaje al autor incluyendo un inmenso cartelón que reza "Ibáñez for President" entre el jolgorio montado por la llegada de las protagonistas a Valencia. En los créditos, se incluyen las localizaciones principales del film (el reino de Tirania es ni más ni menos que Gijón), agradeciendo a todos los figurantes su participación.

Mención aparte para sus actores. El director sufrió lo indecible para encontrar su Mortadelo, y justo cuando iba a dar su brazo a torcer, se topó con Benito Pocino, cartero que había contado con pequeños e irrelevantes papeles en el cine y que, dada su semblanza física con el personaje al que interpreta, revolucionó todo el casting. Hubo, de este modo, que contratar a nuevos actores que se pareciesen más a sus alter-egos, y ahí fue cuando se incorporaron los brillantes Pepe Viyuela y Marino Venancio, en los papeles de Filemón y el Súper, respectivamente. Todos ellos están espléndidos. A destacar la aparición del gran Dominique Pinon en un papel más o menos antagónico (generalmente por un malentendido), el de Fredy Mazas, el agente especial de la TIA infiltrado en el reino de Tirania como primero en la línea sucesoria.

Resumiendo, una muy buena adaptación, que no terminó de convencer ni a público ni a crítica en el momento de su estreno, pero que, viendo lo que parece prometer su secuela, probablemente se revalorice en cuestión de días. Yo, personalmente, reconozco que en el momento de su estreno, me apabulló bastante y no la terminé de encajar del todo bien. A juzgar por mi opinión actual, podría asegurar con total franqueza que un segundo visionado, más relajado y con la simple intención de pasar una hora y media distraído, aporta muchísimo. Viendo las anteriores películas de este ciclo que, en un par de días, me he sacado de la manga, parece obvio que La gran aventura de Mortadelo y Filemón es, tal vez, la mejor adaptación de un cómic español hasta la fecha. Si no hay novedades, mañana me invitarán a ver la segunda entrega. No tengo en mente hacer reseña, pero trataré de avanzarles algo en los comentarios o en algún comunicado estelar de los que cuelo debajo de las calificaciones.

Calificación
7,25/10

Venga, y si mañana saco tiempo, antes de que se me merienden, le monto por fin un merecido homenaje al amigo Heath Ledger con alguna reseña. No va a ser Brokeback Mountain, ni Destino de caballero, ni Los amos de Dogtown, que esas están siendo las más sobeteadas estos días.

jueves 24 de enero de 2008

Earth Attacks?

Hace varios años, la pareja artística formada por Ricardo y Nacho alcanzó un inesperado éxito gracias a la serie de cómics Goomer, que narraba las desventuras de un camionero intergaláctico destinado a vivir para siempre en un planeta habitado aún por descubrir, después de que su nave volase por los aires. Las viñetas fueron publicadas primero en El Mundo, y más tarde apareció, si mal no recuerdo, en el suplemento dominical El Pequeño País (o algo así, vaya) y en algunas revistas más o menos conocidas. En general, las tiras no es que fuesen precisamente maravillosas, pero tenían algún chiste acertado y unos personajes muy bien perfilados en los cuales radicó mayoritariamente su éxito, a pesar de que, a día de hoy, se recuerde más bien poco. En 1999, se llevó a cabo una idea no tan disparatada como pintaba a priori: estrenar una película de dibujos animados que contase la llegada de Goomer al planeta. Sin embargo, no funcionó, principalmente porque la mala leche imperante en los cómics se perdió por completo en una adaptación que, primordialmente, tenía como objetivo agradar a todo tipo de público.

En taquilla tuvo poco premio y la crítica no fue muy complaciente que se diga con ella, a pesar de que, poco tiempo más tarde, la Academia de Cine Español le entregase el Goya a la Mejor Película de Animación. Y es que, en definitiva, ni directores ni guionistas consiguieron explotar del todo los mimbres, elbaorando una película bastante discreta que bien podría haber sido estrenada directamente en televisión, a juzgar por su estética. Una traslación a cine bastante pobre, amén de prescindible, que no aportó demasiado a lo ofrecido previamente por los cómics, que a mí tampoco es que me gustasen mucho.

Y es que, sorprendentemente, la historia muestra muchas más carencias en pantalla, pues los guionistas no han sabido suplir del todo los consabidos problemas que acarreaba esta adaptación. De este modo, queda algo coja, y hasta larga, pese a sobrepasar muy raspadamente la hora de duración. En su comienzo, ya se intuye un poco por donde irán los tiros. Música machacona de Blue 4U metida con calzador, y ahora absolutamente olvidada, una pequeña referencia a Star Trek, y una copia (que no homenaje) bastante descarada a uno de los chistes de la primera entrega de Austin Powers, tras la descongelación del protagonista. Luego, muchos de sus gags resultan bastante simplones y hasta infantiles, sin mucha gracia que se diga, destacando muy por encima del conjunto la notable imaginería visual de los ilustradores, muy superior a la poca creatividad de los guionistas.

Bien es cierto que la película no aburre, pero porque no hay momento para ello. Casi siempre está pasando algo más o menos fundamental para la trama, pero siempre da la sensación de que su historia podría haber interesado más. El despertar del protagonista en el hotel, con el posterior 'tour' por las calles de esa ciudad alienígena, está muy por debajo de lo que podría haber dado de sí, y la idea por generalizar a la especie humana dentro de la endeble capacidad mental de Goomer (cercana incluso a los objetivos de Mike Judge en Idiocracia) es buena pero también queda mal perfilada. Pero los personajes, al menos, caen simpáticos y es por ellos por los que, en general, se sigue la película. Además, la particular historia de amor entre el protagonista y una extraterrestre alcanza buenos momentos de comicidad, pese a ser algo previsible y anclarse demasiado en lo típico y tópico.

El doblaje, bastante bien. Jordi Estadella, uno de los más destacados en su oficio, pone voz al protagonista con acierto, al igual que José Mota y Juan Muñoz, miembros del ya desaparecido dúo Cruz y Raya, con cualidades para este trabajo como más tarde demostraron en la, por el momento, trilogía de Shrek.

Resumiendo, otro fiasco. Había posibilidades para elaborar una buena película, pero tras su disfraz de cine de animación para adultos, con tacos y muchos chistes sexuales, no lo suficientemente afortunados, se esconde un film bastante discreto que, precisamente, encontrará en los más pequeños su mejor público. Sus puntuales brotes de mala uva no son más que esbozos de lo que debería haber sido la adaptación, bastante chusca a nivel general. No sé si se seguirán haciendo nuevas entregas de Goomer, pero la posibilidad de una segunda película, tras el fracaso de esta, es muy poco factible. Una oportunidad perdida, pues.

Calificación
4/10

Mañana, la tercera y última entrega de este pequeño ciclo. Por eliminación: si todo esto lo he montado en torno al estreno de Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la Tierra, y he hablado de las adaptaciones de Historias de la puta mili y Goomer, ¿cuál falta?

Salvar al sargento Arensivia

Mañana se estrena Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la Tierra, segunda adaptación de los fenomenales cómics de Paco Ibáñez, que tiene todas las de ser un desastre: Antena 3 es la que anda detrás de todo esto, Benito Pocino, que interpretaba a Mortadelo, ha sido sustituido por Eduard Soto, el 'Neng' de Castefa, los avances que hemos vistos no son nada alentadores... En un principio, un servidor no tenía intención alguna de verla, pero, como siempre, hay amigos que sí y, bajo el pretexto de ser el cumpleaños de uno de ellos, el compañero en cuestión tiene pensado pagarnos a todos la entrada. Voy a verla gratis, así que ya se sabe: a caballo regalado no hay que mirarle el diente. Eso sí, no cuenten con ver la reseña del film, pues bastante tengo ya con sufrir la película durante hora y media. Si ustedes son de los que analizan exhaustivamente la columna de su derecha, se habrán cerciorado de que abajo, como 'El estreno de la semana', figura la película rumana 4 meses, 3 semanas y 2 días, así que será de esa de la cual me digne a colgar una breve y mediocre opinión improvisada entre el viernes y el lunes. También se estrena Hacia rutas salvajes, de Sean Penn, pero esa no hay manera de verla por ninguna parte. Esperemos a que salga un DvDRip por ahí, pues aquí en Talavera no parecen tener muchas intenciones de exhibirla. Bueno, dejando a un lado mis muy emocionantes planes para el fin de semana, pasaré a explicarles como me las he apañado para vincular Historias de la puta mili con cualquiera de los estrenos de este viernes. Como antes comentaba, Mortadelo y Filemón. Misión... se inspira en las viñetas del estupendo Paco Ibáñez, así que, de nuevo, explorando los recovecos de mi memoria he pensado en otras tres adaptaciones de cómics con acento español, y he aquí la primera. ¿Era necesario? No, pero menos es nada.

Historias de la puta mili se presenta como una adaptación de las populares tiras cómicas de Ivá, simpático dibujante fallecido en una fecha cercana al estreno de esta película, que aparecían en la, a estas alturas, legendaria revista El Jueves. Sin embargo, como suele pasar, no se trata de una traslación a imagen real de las ilustraciones que el bueno de Ivá elaboró años atrás, sino de una toma de personajes que sitúa a estos en un contexto diferente al habitual. Con guión de Juan Potau y el Gran Wyoming, e historia del propio Ivá, los personajes se ven envueltos en una misión especial de la OTAN. Esto, obviamente, rompe con la hilaridad del conjunto pues, prácticamente, una de las señas más divertidas de las viñetas originales era que sus historias solían tener un trasfondo "normal" y, por tanto, más cercano. Historias de la puta mili, la película, cae en el exceso, tratándose así prácticamente de una sobreactuación del original.

A pesar de que, sorprendentemente, consiguiese llevar a bastante público a las salas, Historias de la puta mili no deja de ser una mera guía a través de todos los tópicos del cine español. No hay ni rastro del ingenio que caracterizaba las ilustraciones de Ivá, no hay chispa, ni hay nada que la diferencia de buena parte de las comedias que, con más frecuencia de la necesaria -si es que existe alguna necesidad-, se producen por aquí. Ni siquiera valorándola independientemente del original gana un ápice de calidad, pues en el guión, escrito probablemente en poco menos de una semana (y conste que Wyoming siempre me ha parecido un cómico bastante majo), no existe un hilo conductor claro. Sólo cuando se traspasa la media hora al fin se intuye una historia, pues hasta ese momento, Historias de la puta mili es una sucesión de chistes mal contados, situaciones diferentes sin demasiado conexión entre una y otra. Muchos 'gags' antimilitaristas, pero que, en general, hacen poca gracia.

Sí que es cierto que, de vez en cuando, en medio de la zafiedad del conjunto, se da algún ligero brote humorístico que, al menos, arranca una sonrisa del espectador, si bien es cierto que esto se debe a que sus actores están muy por encima de las circunstancias. No en vano sus chistes visuales están mucho más conseguidos que los verbales. Pero, en general, no ofrece precisamente una gran diversión, pues, aunque no aburra, se hace ciertamente algo larga en su tramo final, dado que 97 minutos es un metraje mucho más amplio de lo necesario para lo que se cuenta.

La dirección, además, es bastante pobre, pues no aporta apenas nada al libreto ni mueve demasiado bien los hilos de una trama que, en definitiva, no se sustenta. Todo queda deslavazado, sin ritmo alguno ni excesiva fluidez, de modo que, en definitiva, no hay mucho más que varios chistes toscos de vertiente escatológica, en la línea de lo conocido como "españoladas". Mucho sexo, mucho coloquialismo, y alguna parodia al desmedido patriotismo que solía y, de hecho, suele mover esos círculos, con los ecologistas en su punto de mira. Menos mal, reitero, que muchos de sus actores no son malos en absoluto: Juan Echanove realiza un papel estupendo como el sargento Arensivia, mientras que no deja de resultar gracioso ver como intérpretes no muy conocidos por aquel entonces y ahora bastante populares, como es el caso de Jordi Mollà y Achero Mañas, se vean envueltos en esto. Como curiosidad, Achero Mañas se convirtió, más tarde, en director de cine, y su mayor éxito le llegó con El Bola, que seguía a un personaje con dicho nombre como apodo. Es precisamente el Bola como se conoce a uno de los protagonistas de Historias de la puta mili.

En fin, lo más que puedo sugerirles es que lean los cómics, que son espléndidos, y se olviden de la película, que no deja de ser un triste esbozo, superficial y tosco, de lo que creó Ivá. Muy mala.

Calificación
2,50/10

Para redondear el mes que llevamos, anoche falleció Jaume Sorribas, miembro fundador de Els Joglars, a la edad de 59 años. El polifacético actor tiene una pequeña aparición en esta película como ecologista. Que en paz descanse.

martes 22 de enero de 2008

Réquiem por un genio

Antes de embarcarme en otro ciclo imposible con motivo del estreno de cierta película, no podía dejar que pasase un día más sin rendir mi particular homenaje a uno de los grandes genios del último siglo, Bobby Fischer. El sábado conocimos la noticia de su fallecimiento, tras permanecer años desaparecido. Amado por unos, denostado por otros, el que esto escribe reconoce una notable fascinación hacia su persona que se podría remontar años atrás, a pesar de que, en sus últimos años, dio claras muestras de estar como una cabra, al festejar, entre otras cosas, los atentados del 11 de Septiembre. De todos modos, un par de excentricidades injustificadas no son suficientes para arrebatar a Fischer la condición de genio, de leyenda, de uno de los grandes mitos de los últimos tiempos y quizás el mejor jugador de ajedrez de la historia. Quienes hayan visto la película de la que pasaré a hablar ahora sabrán que, en realidad, la cosa tiene poco que ver con Bobby Fischer, pero, en cualquier caso, supongo que servirá como particular homenaje a la figura de este Gran Maestro.

En 1993, Steven Zaillian, uno de los mejores guionistas de Hollywood, autor de trabajos como La lista de Schindler, Misión imposible, Gangs of New York o la reciente American Gangster, y ahora también uno de los responsables del próximo 'remake' de Los cronocrímenes de Vigalondo, aún inédita por aquí, decidió dar el salto a la dirección con En busca de Bobby Fischer, la apasionante adaptación de la novela de mismo nombre escrita por Fred Waitzkin, el padre real del protagonista, un niño prodigio llamado a ser, desde los siete años, el heredero directo del trono dejado por Fischer. Pese a contar con buena parte de los tópicos propios de este tipo de cine, y estar realizada muy al modo de Hollywood, sin excesiva originalidad, la película no tuvo una gran aceptación en taquilla pero sí gustó mucho a la crítica y al (poco) público que la vio, dada la tremenda afición de los espectadores por estas historias de superación al otro lado del Atlántico... por no decir a ambos, porque, para ser sinceros, hace falta ser de piedra para no emocionarse como es debido con una película tan bienintencionada y amable.

Zaillian utiliza prácticamente todas las trampas posibles para convertir al espectador en un cómplice más a favor de su causa, y, gracias a su experiencia, si uno sólo trata de evadirse durante algo más de hora y media, el realizador y guionista lo consigue con creces, logrando que En busca de Bobby Fischer enganche desde su comienzo hasta su muy bien resuelto final. Los personajes, todos, están brillantemente retratados. El director no arriesga un ápice al no ofrecer para nada un ligero ápice de crudeza, tergiversando en cierto modo la idea que, partiendo de extractos que he podido leer en Internet, el autor de la novela pretendía transmitir: aquí, el personaje de Mantegna es el padre perfecto, el prototipo de cabeza de familia políticamente correcto que va al béisbol y presta la máxima atención a sus hijos, mientras que el auténtico Fred Waitzkin reconoció en más de una ocasión que, por momentos, veía más a su hijo como un ajedrecista que como un niño, y que apenas recordaba como era Josh antes de denotar una clara aficción por el juego de mesa.

No es éste el único factor que juega en contra de la historia construída por Zaillian: todo aparece demasiado idealizado, lo cual dificulta la verosimilitud de muchos factores clave del film. Está basado en hechos reales, pero esto no significa, en absoluto, que el director no haya recurrido a los más que obvios trucos del cine dramático "a gusto de la Academia" para retocar un poco su versión de los hechos, edulcorándola en exceso y haciendo quizás difícil su digestión para los espectadores más exigentes. Sin embargo, pese al abuso de tópicos y elementos de lo más almibarados, el guión está escrito notablemente, pues consigue que uno pase por alto en todo momento detalles así y se centra en el probado atractivo de la historia. Y es que, cuando Hollywood lleva a cabo superproducciones dramáticas con niño de por medio, no hay quien se resista.

Todo es consistente, y no hay escenas innecesarias ni nada que pueda aburrir al respetable. La historia se desarrolla poco a poco, con un excelente ritmo narrativo alejado de toda estridencia, y sólo cortado brevemente por pequeños segmentos que aportan datos significativos sobre la vida de Bobby Fischer, ídolo del protagonista. La estructura narrativa clásica es bastante obvia, diferenciándose sin problemas cada uno de los puntos de su esquema introducción-nudo-desenlace. Tanto la ambientación como la fotografía (especialemnte en interiores) son espléndidas, y el montaje de algunas partidas -especialmente la última- es espléndido. Además, muchas escenas, si no han pasado ya a la historia del género, es porque el tiempo no ha querido: ¿qué me dicen de la escena en la que Kingsley tira todas las piezas de ajedrez para que su "discípulo" preste atención al tablero? ¿O de la regañina en medio de la lluvia de Fred con su hijo, cuando este confiesa su intención de dejar de jugar sólo para no decepcionarle más?

Por otro lado, su fantástico elenco brilla con luz propia. De Kingsley poco se puede decir ya. El actor asume un rol bastante sencillo y brinda de nuevo una actuación memorable. Mejor está un fantástico Joe Mantegna en uno de los mejores papeles de su carrera. Viendo su irregular trayectoria, no puedo evitar pensar que el tiempo le ha jugado una mala pasada al actor, y que, pese a su intervención en la tercera entrega de El Padrino, nunca ha estado lo suficientemente reconocido. Destacable también el buen hacer de un Laurence Fishburne pre-Matrix, que desempeña notablemente su particular papel de compañero de fatigas del niño en sus pasos iniciales en las calles de Brooklyn. En cuanto al niño, muy bien. No es repelente ni dificulta en absoluto el disfrute del film, como ah pasado ya en más de una ocasión.

En resumidas cuentas, un trabajo estupendo, con sentido del ritmo y de la medida, entretenido y compacto del primer al último minuto. No soporta muchos análisis, pues se trata de una película bastante convencional y muy al gusto de las masas, pero es bonita y se ve sin problemas. Prácticamente, un clásico. A modo de curiosidad, muchos de los personajes reales aparecen en la primera escena en el parque.

Calificación
7,50/10

Antes de terminar, una noticia que me ha dejado atónito: Heath Ledger ha fallecido. Aún no existen demasiados datos, pero se han encontrado pastillas junto a su cadáver. Como lo leen.

lunes 21 de enero de 2008

Un crimen casi 'ferpecto'

Estamos viviendo un comienzo de año, cuanto menos, ilusionante. La primera semana del año, llegaba a nuestras pantallas con cierto retraso el interesante 'remake' Halloween. El origen, a través de la visión del inefable Rob Zombie, y la desde ya reivindicable La sombra del cazador, una pequeña joya que no pueden dejar pasar de su quizá inminente exhibición en cines. Algo más tarde, se estrenaba la excelente Expiación. Más allá de la pasión, una de las seguras candidatas al Oscar y un arrollador ejemplo de cine comedido, inteligente y bien realizado. A falta de ver títulos tan atractivos como This is England, Viaje a Darjeeling o Caramel, esta semana Álex de la Iglesia continúa echando leña a un fuego que se torna de lo más esperanzador con su esperadísima última película, Los crímenes de Oxford.

Este film, rodado en inglés, supone el segundo reto internacional de Álex de la Iglesia tras su fallida Perdita Durango, y, al contrario que en la anterior, el realizador en esta ocasión ha arriesgado bastante menos moderando considerablemente su muy particular sentido del humor en favor de una historia bastante más seria que, contada de otro modo, habría perdido todo interés. Siendo sinceros, si dejamos el fanatismo a un lado y olvidamos lo mucho que nos pudieron gustar El Día de la Bestia o La comunidad, Los crímenes de Oxford es una de las películas más conseguidas artística y formalmente de su director.

De la Iglesia ha crecido con este trabajo, dirigiendo una película mucho más madura con la que, probablemente, sí logre un éxito superior a nivel internacional. Aunque no es el realizador al que estamos acostumbrados ver, el responsable de títulos tan ensalzables como 800 balas lleva a cabo el trabajo con todo el buen oficio del mundo, impregnando de talento buena parte de las escenas del mismo, especialmente todo el plano-secuencia que sigue a los principales personajes entrelazando lo que estaban acometiendo justo cuando se descubre el primer cadáver, prácticamente como si se tratase del enunciado de un complicado problema más dependiente de la lógica que de cualquier fórmula matemática.

Desde ese momento, Los crímenes de Oxford se convierte en un entretenimiento que no brinda tregua alguna al espectador. Mientras uno presta atención al más mínimo detalle para tratar de descubrir quién es el asesino en cuestión, el film sigue una investigación constante ofreciendo poco a poco algunas de las pistas principales para la resolución del enigma. A modo de curiosidad, no sé si alguien se habrá dado cuenta, pero al principio de la película, cuando Elijah Wood sale de la universidad, se ve con claridad al fondo una pizarra que reza "Be aware". A lo largo de sus casi dos horas de duración, confié en que eso tuviese cierta importancia en el desenlace. El caso es que, aunque hay mucho 'flash-back' en sus últimos minutos, de la pizarra ni rastro. Simple y llanamente, una pequeña broma del realizador vasco.

No es esta la única seña de identidad que, a lo largo de su metraje, De la Iglesia deja: aunque Los crímenes de Oxford es una película mucho más seria, se dan algunas escenas bastante curiosas más a nivel visual que oral, como por ejemplo todos los retrocesos narrativos sobre el crimen perfecto o el motivo por el cual el amigo de Seldom está hospitalizado en esas condiciones. Dan absolutamente igual los derroteros por los que el director pretende marchar, pues es tal el magnetismo con el que lo envuelve todo que uno no puede quitar jamás ojo de la pantalla, a la espera de un ataque de generosidad de los guionistas, que no sueltan prenda hasta bien entrado el último tramo.

Los actores, espléndidos. John Hurt desborda talento en cada uno de los planos en los que es enfocado, mientras que Elijah Wood se defiende bastante bien. Lo cierto es que, en contra de la opinión de muchos, a mí me parece un intérprete bastante majo. Librarse del peso de un personaje como Frodo le está resultando difícil, y, de hecho, pasados cinco años del estreno de la última entrega de la trilogía, el actor sigue siendo mucho más recordado por su personaje en El Señor de los Anillos que por méritos propios, y es una lástima. A Leonor Watling siempre da gusto verla, tanto físicamente como en labores interpretativas. Aquí, la actriz protagoniza un par de desnudos de esos que "exige" el guión, de los que "enriquecen" la trama. Julie Cox cumple. No la consideraría una actriz con muchos recursos, pero sale adelante como su estereotipado personaje le permite. Hasta la fecha, ha protagonizado más telefilmes que otra cosa, y ha sido secundaria en una película de Van Damme, por lo que veremos si aprovecha oportunidades como esta y, en un futuro, logra hacerse paso en la cada vez más difícil industria del cine. Mención aparte para Dominique Pinon. Su aparición no es muy prolongada, pero cada vez que aparece roba la película. Un portento, bastante simpático, además.

En resumidas cuentas, que, pese a no tener excesivos puntos en común con algunos de los títulos más representativos de De la Iglesia, Los crímenes de Oxford es, desde ya, una película a tener en cuenta dentro de la filmografía del realizador vasco y todo un ejemplo de buen cine de intriga, capaz de enganchar desde sus primeros minutos hasta su embarullado desenlace, proporcionando al espectador las justas pistas para mantenerle enganchado, sin tomarle el pelo jamás, como sí lo hicieron, a base de bien, muchas de las películas de género provenientes del otro lado del Atlántico estrenadas el pasado año, como El número 23.

En cuanto al supuesto lío matemático, comentarles que no es para tanto. La solución es más sencilla de lo que en todo momento parece, por lo que, en esta ocasión, el director no ha abusado de los números y se ha dedicado más a representar una continua reducción al absurdo. Además, las dos o tres cuentas que hay se entienden perfectamente, y, ojo, que quien lo dice suspendió (y de hecho sigue suspendiendo, pues por el momento aún estudio) muchos exámenes de Matemáticas. ¡Sólo hace falta haber visto Los Simpson para resolver la llamada "serie idiota"!

Calificación
7,50/10

domingo 20 de enero de 2008

Una de intrigas matemáticas

Soy un tipo con mucho tiempo libre, y cuando tengo tiempo libre soy peligroso. Esta es la razón de más peso que puedo ofrecer a la hora de justificar esta reseña de Cube, bajo el contexto de cine matemático resucitado recientemente por la estimable Los crímenes de Oxford, de Alex de la Iglesia, de la que tendrán crítica muy pronto por estos lares. Cube y Los crímenes de Oxford se parecen entre sí lo que un huevo a una castaña, pero en ambas se habla de términos científicos y numéricos, y tinglados de esos que un fracasado de letras como yo nunca podría llegar a entender, por lo que la relación parece inequívoca. Otra película hubiese sido más apropiada, pero el pasado año, entre los ya derribados muros de Sesión Nocturna, hice otro reportaje rarito de esos con motivo del estreno de El número 23 y, aunque por aquí todos queremos mucho a Darren Aronofsky, no había bemoles a ver otra vez Pi. Fe en el caos y a analizarla punto por punto. Vamos, pues, con la obra de culto de Vincenzo Natali, que también se las trae.

Resulta irónico en ciertas ocasiones ver como cientos de miles de espectadores inconformistas tratan de investigar el significado del cubo de Natali y las muchas y confusas metáforas que nuestro amigo canadiense ha montado en Cube, cuando probablemente una de las propiedades más destacables -y destacadas- de la misma sea la sencillez con la que el director de Cypher confecciona una historia cuyo mayor atractivo es el hecho de no significar nada. ¿Qué es el cubo? La teoría más expandida por la red es que se trata, simple y llanamente, de un experimento gubernamental que utiliza a ciudadanos medios con vidas alejadas de toda estridencia como conejillos de indias entre los cuales la cooperación, más allá de una bota o unas gafas, es su principal arma de resistencia y supervivencia. Sin embargo, yo creo que el experimento en cuestión, más que gubernamental, es tan cinematográfico como lo puede ser cualquier otra película de similares características. Igual todo lo del cubo, a juzgar por su final, no es más que un purgatorio de tránsito indefinido, pero como aquí el autor no está en condiciones de analizar nada enjundioso, trataré de centrarme, más que en el porqué del cubo, en el proqué de lo portentoso de Cube.

Y es que, aunque el argumento se centra en la aparición de seis desconocidos sin relación aparente entre ellos dentro de una sala cúbica rodeada de más salas cúbicas que conforman, obviamente, un monumental cubo, vista ahora uno se da cuenta de que la película de Natali es, probablemente, una de las más importantes y originales que fueron llevadas a cabo en la época de los noventa. Ni el Saw de James Wan, claro deudor de Cube, supone una mínima parte de la sombra del inmenso y complicado embrollo que plantea el canadiense. Tratar de saber lo que simboliza cada tonalidad de las imperantes en las salas del claustrofóbico y cúbico laberinto es, a estas alturas, una tarea ardua e inútil, pues, aun a riesgo de equivocarme, tengo la certeza de que el realizador no tenía mayor intención que la de realzar la atmósfera de tensión, de pánico, que se apodera en momentos determinadísimos de la carga dramática del film.

Una carga dramática que se acentúa con el paso de los minutos, partiendo del desconcierto inicial hasta la desesperación y las ansias por escapar de una cárcel desconocida y salvaje que encierra miles de trampas y misterios que, probablemente, no vivan para conocer. Afortunadamente, Cube cuenta con la sólida base de un guión brillantemente escrito por tres cabezas (entre ellas la del director) con la suficiente imaginación como para divertir al espectador durante una hora y media ambientada únicamente en cuatro paredes que dan paso a otras cuatro paredes, con la esperanza de alcanzar una salida. Es por ello que, de entre las decenas de películas ambientadas en lugares claustrofóbicos y sin salida, Cube es la película de referencia.

Una maravilla por la que el espectador no pierde el interés en ningún momento, que impacta cuando debe hacerlo y no abusa de efectismos baratos. Con unos personajes variopintos y muy bien retratados, definidos siempre a través de unos muy inteligentes y esquemáticos diálogos, la película de Natali supone un capítulo importante dentro de la cada vez más reconocida ciencia-ficción con aires independientes, casi siempre destinada, como es el caso, a convertirse en un trabajo de culto, que obtuvo gran reconocimiento el año en que fue presentada en el Festival de Sitges, consiguiendo los galardones principales, entre ellos el de Mejor Película. Sólo una pega: uno sabe casi al dedillo quién va a palmar y quién va a salvarse, por lo que no hay mucha sorpresa en su desenlace. Aun así, éste, que sigue sin dar detalle alguno sobre el significado del cubo, está rodado extraordinariamente, con una sabia conjugación de la iluminación y la fotografía, que brilla con luz propia en todo momento.

Película imprescindible y apasionante, a pesar de los líos matemáticos de su tramo final con todo lo del puente, los movimientos del cubo y los factores astronómicos, que cualquier aficionado al género no debe dejar de ver.

Calificación
8/10

sábado 19 de enero de 2008

38 semanas después...

38 semanas y dos días. Todo el tiempo transcurrido desde el 26 de Abril de 2007, desde que Pliskeen me lo pasó. Pero ha llegado la hora... lo esperaban, lo deseaban... ¡EL GRAN MEME CINÉFILO!
Nadie esperaba que lo fuese a hacer, ni siquiera yo, pero cuando hay sequía se debe recurrir a la recámara, y ahí estaba, apolillado y envuelto en telarañas, el dichoso meme.
Este consiste en señalar, en una interminable lista, todas las películas que un servidor ha visto. Al superar la barrera de los 80 filmes, significará que uno no tiene vida propia. ¡Hay que joderse!
Bueno, vamos allá.

CALIFICACIONES: 'M (Mala)', 'F (Floja)', 'A (Aceptable)', 'MB (Muy buena)' y 'E (Extraordinaria)'.
  • 'The Rocky Horror Picture Show'
  • 'Grease' (MB, lo paso bomba viéndola)
  • 'Piratas del Caribe. La maldición de la Perla Negra' (MB, una de las mejores películas de aventuras de los últimos tiempos)
  • 'Los elegidos'
  • 'The Mexican' (A, es irregular, pero entretiene bastante, sobre todo por Gandolfini)
  • 'El club de la lucha'
  • 'Starsky & Hutch' (A, no es una adaptación reglamentaria, pero es efectiva, y tiene un par de momentazos)
  • 'La historia interminable' (MB, clásico infantil)
  • 'Sillas de montar calientes'
  • 'Aterriza como puedas' (MB, una parodia antológica)
  • 'La princesa prometida'
  • 'El reportero: La leyenda de Ron Burgundy'
  • 'Napoleon Dynamite' (pero es la próxima del 'Fuera de contexto'...)
  • 'Dentro del laberinto'
  • 'Saw' (MB, a pesar de las trampas, gusta mucho y el final es espléndido)
  • 'Saw II' (F, la típica secuela re-orientada al público juvenil)
  • 'White Noise (Más allá)'
  • 'La flor del mal'
  • 'Ejecutivo agresivo'
  • '50 primeras citas' (F, a pesar de tener un par de chispazos, el conjunto es un mojón)
  • 'Scream' (MB, aunque desató la estirpe de las 'horror-teen')
  • 'Scream 2'
  • 'Scream 3'
  • 'Scary Movie' (A, tiene algún gag bien pensado y es la única buena de la saga)
  • 'Scary Movie 2' (F, retiene parte de la gracia de su predecesora, pero es más de lo mismo)
  • 'Scary Movie 3' (M, una basura, simplemente)
  • 'American Pie' (MB, una de las mejores comedias adolescentes de la historia)
  • 'American Pie 2' (F, la inevitable segunda entrega que no introduce absolutamente ninguna novedad... pese a que lo de la trompeta sea antológico)
  • 'American Pie. ¡Menuda boda!'
  • 'American Pie. Band Camp'
  • 'Harry Potter y la Piedra Filosofal' (MB, gran ejemplo de cine fantástico para todos los públicos)
  • 'Harry Potter y la Cámara Secreta' (A, tiene muchas bajadas de ritmo y es aún más extensa, pero mantiene el nivel y no defrauda)
  • 'Harry Potter y el Prisionero de Azkabán' (MB, la mejor de la saga junto a la primera)
  • 'Harry Potter y el Cáliz de Fuego' (A, fue aquí cuando la saga cayó en declive)
  • 'Resident Evil' (A, muy videoclipera y sin mucho guión, pero entretenida)
  • 'Resident Evil: Apocalipsis' (A, en cierto modo es un despropósito, pero lo pasé mejor que con la anterior)
  • 'El chico ideal'
  • 'Little Black Book'
  • 'El bosque' (E, una maravilla y lo mejor que ha hecho Shyamalan)
  • 'Lilo & Stitch' (MB, no se puede comparar con los clásicos de Disney, pero entretiene ¡y emociona!)
  • 'Lilo & Stitch 2' (F, una secuela más para el mercado del vídeo)
  • 'Buscando a Nemo' (MB, no es lo mejor de Pixar, pero gusta mucho)
  • 'Descubriendo Nunca Jamás' (MB, emotiva, entrenida... pero tramposísima)
  • 'Señales' (MB, película de extraterrestres modélica y muy infravalorada)
  • 'El Grinch' (A, la confirmación de que Ron Howard es un director al servicio de la industria, que hubiese sido peor de no estar cierto genio en el papel protagonista)
  • 'La matanza de Texas' (1978)
  • 'La matanza de Texas' (2004) (la veré esta misma noche con unos amigos)
  • 'Dos rubias de pelo en pecho'
  • 'El efecto mariposa'
  • 'El sueño de mi vida'
  • 'Yo, robot' (A, no es lo mejor de Alex Proyas, pero se pasa bien el rato)
  • 'Cuestión de pelotas'
  • 'Soldado universal'
  • 'Una serie de catastróficas desdichas, de Lemony Snicket' (MB, aún no lo suficientemente reconocida)
  • 'Y entonces llegó ella'
  • 'Deep Impact' (F, trata de ahondar más en la reacción de las personas ante una catástrofe de tales proporciones, pero prefiero 'Armageddon', gracias)
  • 'Vaya par de idiotas' (F, pero le reconozco algunas virtudes)
  • 'Nunca me han besado' (M, un soberano bodrio)
  • 'Los padres de ella' (MB, a estas alturas todo un clásico, con unos monumentales Stiller y De Niro)
  • 'Los padres de él' (A, más de lo mismo, pero gusta si no se le pide mucho)
  • 'Ocho noches locas'
  • 'La sucia historia de Joe Guarro'
  • 'Una cenicienta moderna'
  • 'La terminal' (F, uno de los puntos más bajos de Spielberg)
  • 'Lizzie Superstar'
  • 'Pasaporte a París' (M, de las peores de las gemelas Olsen, que ya es decir)
  • 'Dos tontos muy tontos' (MB, clásico de la comedia, completamente inolvidable)
  • 'Dos tontos muy tontos: Cuando Harry encontró a Lloyd' (M, otra continuación de una película de éxito de Carrey)
  • 'Destino final' (A, me sorprendió gratamente)
  • 'Destino final 2' (M, un desastre de altura, pese a la secuencia de la colisión en la autopista)
  • 'Destino final 3'
  • 'La noche de Halloween' (MB, obra maestra del género)
  • 'The Ring: La señal' (MB, si hablamos del 'remake', lo cierto es que merece la pena. Si nos estamos refiriendo al original, le echaré un ojo pronto, pues está en el 'Fuera de contexto')
  • 'The Ring 2'
  • '2 colgaos muy fumaos'
  • 'Prácticamente magia' (M, exclusivamente para el lucimiento de sus protagonistas, además de aburridísima)
  • 'Chicago'
  • 'Ghost Ship. Barco fantasma' (F, me eché unas risas, pero creo que no era una comedia)
  • 'Desde el infierno' (tengo el cómic de Alan Moore, pero la película aún no la he visto)
  • 'Hellboy' (M, ¿soy el único que piensa que está muy sobrevalorada? De todos modos, tengo pensado darle una segunda oportunidad)
  • 'La ventana secreta' (MB, el suspense está bien llevado y el giro final a mí sí que me convenció)
  • 'Yo soy Sam' (A, dramón del 15, pero con explosiones de buen cine)
  • 'Falsas apariencias'
  • 'El día de mañana' (F, más allá de sus efectos especiales, tiene todos y cada uno de los tópicos del género y ni siquiera es muy entretenida que se diga)
  • 'Muñeco diabólico' (MB, la única que he visto de la saga, siendo un crío, y recuerdo que me encantó)
  • 'La novia de Chucky'
  • 'La semilla de Chucky'
  • '10 razones para odiarte'
  • 'Recién casados' (M, rutinaria, previsible y sin ninguna gracias)
  • 'Gothika'
  • 'Pesadilla en Elm Street' (MB, es genial, y Freddy Krueger, mi 'psycho-killer' preferido)
  • 'Dieciséis velas'
  • 'Titanes: Hicieron historia' (A, tramposa, pero me gustó)
  • 'Juego de honor'
  • 'Dos policías rebeldes 2' (F, continuación innecesaria y muy larga, tremendamente inferior a la primera)
  • 'Nunca juegues con extraños' (A, mejor que muchas de su género, pero menor para ser de Dahl)
  • 'Se7en' (E, de no ser porque 'Zodiac' es superior, hablaríamos de la obra maestra de David Fincher)
  • 'Ocean's Eleven. Hagan juego' (MB, es la típica película de atracos imposibles, pero gusta mucho por su falta de pretensiones)
  • 'Ocean's Twelve' (F, se carga el espíritu de la antecesora, quiere ser más ingeniosa, pero sólo es soporífera)
  • 'Identidad' (MB, los hay que han dicho cosas horribles de ella, pero tiene muchas virtudes, a pesar de su extrañísimo final)
  • 'Al diablo con el diablo' (F, no tiene mucha gracia que se diga)
  • 'Depredador' (MB, recientemente reseñada aquí)
  • 'Depredador 2'
  • 'Lone Star'
  • 'Independence Day' (MB, la mejor de Roland Emmerich)
  • 'Cujo'
  • 'Una historia del Bronx' (MB, desasosegante debut de De Niro en la dirección)
  • 'En la oscuridad' (F, imposible no tomarla a cachondeo)
  • 'Christine'
  • 'E.T. (El extra-terrestre)' (E, clásico del cine, sentó las bases del cine familiar)
  • 'Los chicos del maíz'
  • 'La hija de mi jefe'
  • 'Sucedió en Manhattan'
  • 'Escalofrío' (MB, soberbia película de terror, y gran debut de Bill Paxton tras la cámara)
  • 'Best Bet'
  • 'Cómo perder a un chico en 10 días'
  • 'Alguien como tú'
  • 'Las chicas del calendario' (A, está bien, pero demasiado edulcorada a mi gusto)
  • 'Entre copas'
  • 'Mars Attacks!' (MB, una de las películas más divertidas que he visto nunca)
  • 'Horizonte final'
  • 'Por siempre jamás' (F, da verdadera grima)
  • 'Forrest Gump' (MB, es un clásico, pero también la encuentro sobrevalorada)
  • 'Golpe en la pequeña China'
  • 'X-Men' (MB, entretenida y muy divertida, con sentido del ritmo)
  • 'X-Men 2' (A, está bien, pero me aburrió)
  • 'Spider-Man' (MB, no es lo que se esperaba de Raimi, pero es una de las mejores películas de superhéroes que recuerdo haber visto)
  • 'Spider-Man 2' (MB, mejor que la primera, con momentos de una carga dramática espectacular)
  • 'Sky High: Una escuela de altos vuelos'
  • 'Jeepers Creepers'
  • 'Jeepers Creepers 2'
  • 'Atrápame si puedes'
  • 'Los otros' (E, de lo mejor de Amenábar, un prodigio técnico y narrativo con un final que realmente la ensalza)
  • 'Ponte en mi lugar' (F, comedieta de la Disney con Lindsay Lohan, de esas que sólo pueden tener gracia en su país de origen)
  • 'El imperio del fuego'
  • 'Crueles intenciones'
  • 'Crueles intenciones 2'
  • 'Este cuerpo no es el mío' (M, una de las peores películas que he visto en mi vida)
  • 'Fanática'
  • 'El milagro'
  • 'Aquellas juergas universitarias'
  • 'El diario de Noa'
  • 'K-Pax' (A, muy 'new-age', pero amena y con mucho interés)
  • 'El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo' (MB, tuve que verla varias veces, pero en verdad es una película excelente)
  • 'El Señor de los Anillos: Las dos torres