miércoles 6 de febrero de 2008

Vivir juntos, o morir solos

Tras una devastadora campaña publicitaria organizada por uno de los magos actuales de la ficción a nivel mundial, J.J. Abrams, se estrena al fin una de las películas más esperadas y deseadas del presente año, inquietud motivada principalmente por el aspecto del monstruo encargado, por enésima vez, de asolar la ciudad de Nueva York. No han sido pocas las apuestas y especulaciones que han girado en torno a la criatura. Amparados en unos brevísimos fotogramas en los cuales hace acto de presencia, se le ha llegado a considerar desde un sucedáneo de Godzilla hasta uno de los protagonistas del Parque Jurásico de Spielberg. Una vez visto en pantalla grande, desde luego puedo asegurar que la bestia se parece, en comparación con las otras dos señaladas, lo que un huevo a una castaña, para entendernos.

¿Cómo es? No creo conveniente explicarlo, pero desde luego no decepciona, sino todo lo contrario. Además, dicho monstruo posee una cualidad que, supuestamente, debía de ser una sorpresa, pero ha sido ya desvelada en alguna reseña de la crítica especializada. En cualquier caso, esquivaré dicho punto para salvar un poco la idea de secretismo montada por Abrams.

Además del monstruo en cuestión, una de las preguntas más formuladas en los días previos a su estreno era si, después de tantísimo bombo, la película estaría a la altura de las expectativas. Lógicamente, es difícil responder con plena certeza, dado que eso va relacionado directamente con lo que uno le pida a Abrams y a su película de 21 millones de dólares. La mayoría de los espectadores deben de ir, ante todo, avisados de que Monstruoso (espantosa traducción de Cloverfield) no es ni muchísimo menos un ‘blockbuster’, principalmente porque el presupuesto no da para tanto, y, por otro lado, de que el film está grabado con una videocámara, de modo que uno sigue el suceso con el mismo desconcierto que los protagonistas: sin saber absolutamente nada. Si a esto le sumamos el factor Abrams, con todo lo bueno y lo malo que ello implica, no es difícil hacerse a la idea de cual será el resultado de la enigmática Monstruoso.

Aunque más de uno se sentirá estafado ante el descubrimiento de que, en efecto, no hay demasiado espectáculo y de que realmente se trata de una película de personajes y no de seres de otros mundos, el planteamiento y, hasta cierto punto, ejecución de la idea es prodigioso. En realidad, la cinta grabada es la fiesta de despedida de Rob, que ha sido nombrado vicepresidente de una empresa en Japón y marchará a dicho país al cabo de unas horas. Sin embargo, la celebración se va al garete cuando, para sorpresa de todos, hay un apagón parcial y, en el corazón de la gran manzana, tiene lugar una enorme explosión que nadie consigue explicar.

Lo demás es, prácticamente, la inevitable consecución del problema: las personas, ante lo desconocido, reaccionan de modos variopintos y siempre atemorizados. El pillaje inunda las calles de la ciudad, a la par que muchos de los ciudadanos neoyorkinos se refugian en las tiendas y pequeños comercios escapando no sólo del monstruo, del que aún no hemos visto un ápice, sino de la terrible humareda que cosecha a su paso (y, aunque hubiera tenido su gracia, definitivamente la criatura que destroza media ciudad NO es el humo negro de Lost)... y de lo que se esconde en ella, ni más ni menos que la “sorpresita” de la que les hablaba.

Desde el preciso instante en que la gente se percata del peligro que corren ante esa amenaza desconocida, la cámara (obviamente, un amigo de Rob) sigue la incansable búsqueda del protagonista a la mujer que realmente ama, y con la que, precisamente, acaba de discutir esa misma noche. Repetición, pues, de la premisa que inundó la segunda temporada de la serie más popular del productor ejecutivo de Monstruoso: “Vivir juntos, o morir solos”. Es a partir de aquí cuando el director, Matt Reeves, incrementa notablemente la angustia de los protagonistas, con peligro en los lugares más insospechados, algo que acecha en la oscuridad, y, sobre todo, el miedo a lo desconocido.

Alguno dirá que [·REC], la fenomenal película de terror de Jaume Balagueró y Paco Plaza, consiguió con muchísimos menos elementos atemorizar al espectador y hacerle sufrir hasta el punto de que este desease, como nada en el mundo, que la película llegase a su fin. ¿Tiene para el género de terror mayores aptitudes [·REC] que Cloverfield? Probablemente, pero quien imagine el último ingenio de Abrams como una película con la que pasar miedo, está muy equivocado. El guionista se ha centrado muchísimo más en las motivaciones principales de sus personajes que en la criatura, de ahí que, principalmente, Monstruoso tenga más de historia de amor que de terror.

Igual que Edgar Wright mostraba en su genial Shaun of the Dead una epidemia de zombies como otro obstáculo más en la complicada vida social de su protagonista, quien, a su vez, debía reconciliarse con su novia, enmendar las relaciones con su madre y enfrentarse a las responsabilidades que le asaltarán y, de hecho, le asaltan en su nueva vida, el monstruo de marras no representa más que un escollo en los accidentados amoríos entre Rob y su doncella en apuros, Beth.

Otro de los puntos a destacar de la película son los pequeños injertos de otra grabación realizada previamente a la de esa noche. En los momentos en que el cámara pulsa el botón de “Stop”, la cinta anterior es la que vemos en pantalla. De hecho, la película se cierra con el final de dicha grabación. Este desenlace decepcionará a muchos, pues no se revela nada importante del monstruo. En los diez minutos anteriores, el espectador ha tenido ocasión de verle de todas las maneras: alejado, cercano, de perfil, ¡incluso por dentro! Sin embargo, no llegamos a conocer su origen. Se dice ahora que este sí se puede averiguar, por ejemplo, en planos aparentemente irrelevantes donde no se ve nada que conste de verdadero interés, o incluso durante los títulos de crédito, en los mensajes cifrados que aparecen en la parte inferior de la pantalla. Habrá que buscar por Internet...

Por lo demás, no se trata de una película del todo redonda, ni siquiera en la consecución de sus planteamientos, que son del todo brillantes, pero que, al menos, sí que aporta mucho al género introduciendo algo que, por el momento, no habíamos visto, o al menos no de esta forma. Entretenida.

Calificación
7,25/10

martes 5 de febrero de 2008

Acorralados en Birmania

Sin ataduras. Después de un regreso tan emotivo y bien recibido como Rocky Balboa, Sylvester Stallone vuelve con absoluta libertad para retomar las aventuras del famoso héroe de guerra John Rambo. En la sexta y última entrega de la que gozó su mítico personaje de boxeador, Stallone consiguió dar un broche de oro a la saga con un conseguido canto a la madurez emocional y la imposibilidad de volver la cara hacia lo que, en realidad, nacemos siendo. Aunque, en determinados momentos, John Rambo. Vuelta al infierno parece seguir derroteros similares, en esta ocasión Stallone ha optado por mantener las constantes habituales del protagonista, llevando a cabo una secuela más, algo superior, no obstante, a su segunda y tercera parte.

Se trata de un digno regreso, más por el tiempo que ha transcurrido desde que vimos la floja última entrega de la saga (Rambo III, en 1988) que por cómo se ha abordado, pues, en el fondo, estamos ante una secuela bastante corrientita en líneas generales, pero también con notables hallazgos en su conjunto. Con 61 años a sus espaldas, Stallone sigue dando golpes a diestro y siniestro, esta vez a unos militares birmanos que han tomado como rehenes a los misioneros que él mismo guió hasta la frontera. Lógicamente, los mamporros y demás se han visto reducidos a cinco intensísimos minutos situados cerca del desenlace que compensan plenamente el incesante parloteo que hay a lo largo del film.

Un par de frases sentenciosas y poco más salvan de algún modo la peor cara del film: hay dramatismo, pero este no resulta del todo efectivo. Lógicamente, nadie pagó para ver a su protagonista filosofando, pero Stallone ha optado, en esta ocasión, por presentar a su personaje de un modo alejado de toda estridencia, e incluso atormentado por sus propios recuerdos, pero en este aspecto, de algún modo, falla. Aunque, a primera instancia, no era necesario tal abordaje psicológico, el director ha perdido la oportunidad de llevar a cabo una apoteósica conclusión de la saga a partir de una certera deconstrucción del mito, del héroe, y de sus fantasmas del pasado.

Pese a ser complicado, a estas alturas, reprocharle a Stallone buena parte de las deficiencias con las que cuenta John Rambo, dada la abrumadora sencillez de su punto de partida, la película se presenta en exceso plana justo cuando no ocurre nada verdaderamente reseñable. La introducción es bastante interesante, mostrando una especie de competición llevada a cabo por el ejército birmano con sus prisioneros, y más tarde, la aparición inicial de Rambo no podría estar más conseguida. Con fondos cercanos a lo crepuscular, Stallone presenta a su icono a través del cansancio, de la lamentación, olvidándose de toda exageración e ironía.

Sin embargo, pese a su estupendo arranque, la película acaba por caer en lo obvio. Su premisa no puede ser más honesta, pero en cualquier caso el espectador siempre agradece que se le sorprenda con algún giro inesperado o vuelco en la trama. En John Rambo no ocurre nada de eso. Uno siempre sabe, al dedillo, lo que tendrá lugar en la próxima secuencia, y dada la funcionalidad de su dirección, la ejecución entre una y otra rara vez varía. Por momentos, lo único que se desea es que comience, al fin, la siguiente escena de acción, pues lo demás, si bien no aburre, tampoco es que enganche lo suficiente.

Menos mal que en su último tramo, Stallone recupera la garra y las ganas de dar espectáculo, brindando al espectador un brillantísimo último acto, cargado de fuerza y trepidancia. El director retrata la larguísima batalla final prácticamente como un instante de furia repentina, de arrebato, de enajenación por el sufrimiento. Unos minutos maravillosos, los más memorables de la película, muy por encima del resto del conjunto. Y, después, la calma. Realmente brillante.

Por lo demás, no se puede decir que, al igual que sus dos predecesoras, se recuerde demasiado por su calidad, pues se trata de una película entretenida y poco más. El problema es que Stallone sí podría haber ido más allá, pero ha preferido entregarnos otra secuela antes que redondear el mito. Es más divertida que el 80% de las películas de acción que se estrenan hoy día, pero no hubiera estado mal que, en una ocasión excepcional, el director se hubiese arriesgado un poco más. Buena conclusión, convencional film.
Calificación
6,75/10

domingo 3 de febrero de 2008

Celebrities. Hoy: John Rambo

El cine de acción no se entiende sin él. Es un mito, un héroe para muchos pese a las segundas lecturas que puedan tener sus películas. Sin embargo, el personaje bien podría desdoblarse en dos según "qué" tomemos como referencia. Aunque muchos parecen ignorarlo, antes de dar el salto al cine John Rambo fue el protagonista de la novela First Blood, de David Morrell, titulada aquí, literalmente, Primera sangre. También muchos parecen desconocer que, a pesar de que Acorralado no lo mostró así, el personaje de Rambo muere en la novela a manos del coronel Trautman (¡!), que a su vez también elimina al sheriff Teasle en mitad de un enfrentamiento entre ambos en la azotea de la casa donde se desarrolla la escena final. Morrell desaprobó que en la película se modificase tanto el desarrollo del film como el propio comportamiento del personaje, que originalmente era un frío asesino perturbado por sus recuerdos de la guerra, para quien no quedaba otra cosa más que luchar. Eso sí, se llegó a rodar una escena en la que Rambo se suicidaba, pero los implicados en el proyecto, y especialmente Stallone, decidieron que era mejor que ésta no viese la luz. Sin embargo, en los albores del dominio de Reagan, Acorralado se convirtió en un auténtico éxito de público, el cual vio en Rambo una nueva figura de acción, un héroe, un ídolo al que admirar. La opinión de Morrell sobre el nuevo trato otorgado al personaje cambió por completo y, mareado por los millones de billetes verdes que su creación estaba generando, decidió olvidarse del fatal desenlace del protagonista novelizando así la segunda y tercera entrega de la saga. Pero, ¿quién es John Rambo?

John James Rambo nació el 6 de Julio de 1947 (anecdóticamente, Stallone nació ese mismo día un año atrás) en Bowie, Arizona, en el seno de una familia con raíces alemanas e indias. Al concluir sus estudios en el instituto se alistó en el Ejército de los Estados Unidos precisamente el día en que cumplió 19 años, en 1966, y en Septiembre fue destinado a Vietnam. Al año siguiente regresó a Estados Unidos, comenzando a entrenarse como miembro de las Fuerzas Especiales en Fort Bragg, Carolina del Norte. Un par de años después volvió a Vietnam en otro frente distinto, hasta que, en Noviembre de 1971, fue capturado por las fuerzas norvietnamitas en las inmediaciones de la frontera china. De este modo, fue conducido a un campo de prisioneros de guerra, donde se le sometió a fuertes torturas que le dejarían marcado eternamente. En el año 1972 logró escapar, pero le asignaron a otro frente. Dos años más tarde, finalizó su servicio y regresó a casa. La primera película tiene como partida la dificultad de Rambo para adaptarse a la vida civil, y ocurre ocho años después de su regreso a casa, cuando descubre que todos sus compañeros en el frente han muerto, y además acaba de perder su empleo como mecánico en un taller de coches.

¡¡¡ALERTA DE SPOILERS!!! En los siguientes apartados, se analiza la saga película por película. Si lo creen conveniente, no lean las de aquellas que aún no han visto.

En 1982, Ted Kotcheff estrenaba Acorralado, película que adaptaba la novela de David Morrell, que sigue las andanzas del ex-boina verde John Rambo en su particular contienda contra las autoridades de la pequeña localidad de Hope, Washington. Sorprendentemente, la película se convirtió en un enorme éxito de taquilla, logrando una gran aceptación entre el público, que no tardó en ensalzar a su protagonista como uno de los grandes héroes del género (a pesar de que, técnicamente, su filosofía no sea muy admirable...). El film muestra como el protagonista es arrestado por vagabundear y resistirse al arresto, viéndose sometido, más tarde, a crueles tratos por parte de la policía del lugar, que le asesta varios golpes y le humilla. Durante todo esto, a Rambo le viene a la cabeza el tiempo en que estuvo apresado en Vietnam, y no se lo piensa dos veces a la hora de propinar varios golpes a aquellos a quienes tiene alrededor con tal de escapar. El protagonista roba una motocicleta y huye a las montañas, donde establece un fuerte, armándose y borrando a su paso todo aquel que pretenda darle caza. El sheriff Teasle recurre a la Guardia Nacional, que envía al coronel Trautman, antiguo oficial al mando de Rambo. El propio Trautman avisa: "No vengo a salva a Rambo de ustedes, sino a ustedes de Rambo". Poco tiempo después, la Guardia encuentra el escondite del protagonista y lanza una granada autopropulsada. Todos le dan por muerto, cosa que Rambo aprovecha para escapar a través de los túneles que dan con la carrretera principal del pueblo. Más tarde, tras provocar varios destrozos, es rodeado y mantiene un duelo dialéctico con Trautman, para después entregarse y ser apresado. Acorralado encumbró más aún a su protagonista, Sylvester Stallone, que acababa de alcanzar el éxito con las primeras entregas de Rocky, y encontró en este personaje otro auténtico icono del cine todavía por explotar. Aunque no posee el estátus de "cumbre del género", se trata de una película bastante entretenida, de gran popularidad en el momento de su estreno, pese a que sus secuelas empobrecieron bastante la calidad con la que se recordaba el conjunto. Bien narrada, con 'flash-backs' muy bien situados que ejercen de ráfagas en el herido recuerdo de su protagonista, Kotcheff logra otorgar a la película gran sentido del ritmo y del espéctaculo, interesando en todo momento. Sólo una pega: su final. Es la gran conclusión de todo y la situación no está nada mal planteada, pero Stallone no es muy buen actor que se diga, y la escena en la que él debe llorar mientras expone los motivos de su enfado queda incluso algo ridícula, y esto, además, si pasamos por alto la discutible ideología que envuelve dicha secuencia. Como curiosidad, David Caruso, conocido por su papel de Horatio Caine en CSI: Miami, tiene un pequeño papel en el film.

Tres años después, concretamente en 1985, el ya fallecido George Pan Cosmatos, director de Cobra, Tombstone o Conspiración en la sombra, tomó las riendas de la saga con Rambo: Acorralado II, secuela que, pese a no guardar muchas similitudes con la película original (por no hablar de la novela...), consiguió aún mayor éxito que su antecesora en taquilla, y por supuesto fue lapidada sin problemas por la crítica, obteniendo los Premios Razzie a Peor Película, Guión, Actor y Canción Original ("Peace in our life"). Fue, no obstante, el film que más ganacias género el año de su estreno, sólo por debajo de Regreso al futuro. Grandes tiempos para el cine. En esta película, Rambo permanece encarcelado por lo acontecido en la primera entrega, cuando de repente recibe la llamada del coronel Trautman, quien le visita para hacerle una oferta: tomar parte en una misión en Vietnam y, a cambio, recibir el perdón presidencial. Por supuesto, Rambo acepta, y más tarde se le comunica su tarea: hacer fotografías. Obviamente, el protagonista rechaza frontalmente quedarse de brazos cruzados en medio de todo un conflicto bélico, y decide atacar, sin calentarse la cabeza, al enemigo. El principal responsable de la operación es el teniente Murdock, a quien sólo le preocupa su riqueza y el indiscutible poder de la nación. Este decide abandonar a Rambo tras saber que no ha cumplido con su misión, sino que ha ido más allá, y que, para más inri, lleva con él a un prisionero de guerra. Rambo jura venganza, y deberá plantar cara al ejército soviético, que más tarde elimina a su compañera, Co Bao (que, en principio, iba a ser un hombre al que interpretaría... ¡John Travolta!). Rambo liquida al ejército y llega a su destino, para salvar a los prisioneros americanos. Allí, amenaza a Murdock, obligándole a volver a Vietnam para rescatar a los hombres que quedan allí. En mi opinión, se trata de un film en exceso denostado pues, pese a hacer gala de un fascismo ultra-acentuado, cumple sobradamente con su función de entretener, aunando bien el espectáculo y la imprescindible "acción por la acción" con momentos de buen cine de género, bien rodados e incluso de gran intensidad. Y es que se nota quién escribió el guión original: ni más ni menos que James Cameron, que en ese momento también preparaba Terminator y Aliens. El regreso. De todos modos, Stallone rectificó no pocas páginas del libreto, por lo que no es un dato del todo fiable a la hora de ver la película. ¿Inverosímil? Mucho, pero no creo que nadie esperase otra cosa. Muy divertida.

De nuevo, pasaron otros tres años hasta que Rambo volvió a aparecer en las pantallas de cine de todo el mundo, en la que sería su última peripecia comercial de la época (no lo olvidemos, ahora Stallone ha regresado 20 años después con John Rambo. Vuelta al infierno). Rambo III fue, en el momento de su estreno, la película más cara de la historia, y actualmente sigue siendo la más violenta jamás rodada. En esta película, Peter MacDonald, que hasta ahora había trabajado como operario y asistente de dirección en las anteriores entregas de la saga, tomó el mando de la dirección por primera vez en su carrera (más tarde, llevaría a cabo las poco agarciadas La historia interminable III o Soldado de fortuna, y se convertitía en uno de los principales responsables de la serie Historias de la cripta), elaborando un film que, no obstante, fracasó en su país de origen. La fórmula se agotó, y no lograron cubrir todo el presupuesto en el mercado doméstico, aunque bien es cierto que la recaudación mundial fue de vértigo. Sin embargo, ya sabemos que los americanos no hacen películas para el resto del mundo, por lo que los productores creyeron que era el momento de cerrar la saga. En Rambo III, nuestro "héroe" se encuentra en Thailandia ganándose la vida por medio de combates cuerpo a cuerpo. Sin embargo, no tardarán en volverle a reclamar. Rambo marcha a Afghanistán, donde el coronel Trautman ha sido capturado mientras trataba de suministrar armas a los 'muyahidines' afganos en su lucha contra los soviéticos. Rambo rescata a Trautman con la ayuda de estos, y elimina a todos los comandos soviéticos de la región. Como anécdota, las tropas soviéticas comenzaron a retirarse de la zona tan solo 10 días antes del estreno del film en Estados Unidos. También fue la última de la serie en la que apareció Richard Crenna (Trautman), fallecido en Enero de 2003 a causa de un cáncer de páncreas. Triste despedida de la saga para un buen actor, pues no es complicado darse cuenta de que, en efecto, Rambo III es la peor entrega de la, por entonces, trilogía. El personaje se siguió explotando del mismo modo que se hizo en la segunda, pero ya perdiendo por completo los ligerísimos y casi inofensivos ápices de verosimilitud que retenía la película de Cosmatos. No aburre (¡faltaría más!), pero se sigue más por amor al exceso que por cualquier otra cosa. Tiene incluso un toque paródico desmesurado, pero no creo que hubiese intención alguna de incluirlo. De todos modos, es justo reconocer que tiene unos cuantos momentazos: la carrera (para la que Sly utilizó el mismo caballo que Harrison Ford en Indiana Jones y la última cruzada), el rescate de Trautman, la cura de la herida con la cerilla, o la escena final. Para mear y no echar gota.

Próximamente, reseña de John Rambo. Vuelta al infierno.

sábado 2 de febrero de 2008

Encuestas

Les seré sincero y conciso: estoy preparando la segunda entrega de 'Celebrities', que está vez estará protagonizada por John Rambo, por lo que contrarrestaré la falta de tiempo cerrando estas encuestas mensuales de un modo plano, rápido y eficaz.

Ojeando el número de votos, parece que la cosa no les ha entusiasmado mucho, por lo que, hasta nuevo aviso, me tomo la licencia de cobrarme una de las primeras víctimas de mi traslado a Blogspot. Ya se me ocurrirá algo peor.

Bien, en 'La Encuesta del Mes', que se corresponde obviamente con Enero, les consultaba con todas las buenas intenciones del mundo (ilusos...) cuál ha sido, bajo su punto de vista, la película de estas Navidades. El resultado ha sido muy previsible: Soy leyenda, el film más taquillero de la pasada temporada, ha sido también el que más ha gustado a la mayoría de los parroquianos de PC, por lo que, con un 55%, se impone sin problemas al resto de candidatas. Inmediatamente por detrás se sitúa American Gangster, una de las mejores películas del pasado año, que consigue un 30% gracias sin duda a su hábil mezcla de intriga, acción e incluso sentido del humor. Una película de mafias como las de antes. El campanazo lo da Alvin y las ardillas. Aunque tan solo ha conseguido un 10%, es más de lo que, al menos, un servidor esperaba de ella, que era concretamente una cuarta posición. La película ha sido un sorprendente éxito de taquilla y ha salido la mar de rentable gracias a su presupuesto, por lo que los productores se pueden dar con un canto en los dientes. Segurísimo que habrá secuela. Probablemente, La búsqueda también cuente con una entrega más, pues El diario secreto ha funcionado satisfactoriamente, pero desde luego, los lectores no han quedado muy contentos con las nuevas aventuras de Nicolas Cage y compañía. Únicamente un alma cándida ha votado la película de Turteltaub, significando así un mediocre 5% para un film que aspiraba, supuestamente, a plantar cara a Soy leyenda.

En el 'Duelo de Titanes', dos jóvenes directores de cine de terror se enfrentaban con motivo del estreno de Halloween. El origen. Alexandre Aja ha ganado al director de esta última, Rob Zombie, uniéndose así al resto de nombres que han conseguido una reseña aquí. Estos son los ganadores del 'Duelo de Titanes' con una crítica pendiente de realizar:

Dicho esto, vuelvo a mi reclusión. Estoy viendo Acorralado: Rambo II, y en un par de horas voy a ver John Rambo. Vuelta al infierno, la nueva entrega. Con esta parsimonia, sólo nos queda rezar para que cumpla con las fechas acordadas: el 'Celebrities' de Rambo tiene que estar para mañana al mediodía, y la reseña de la nueva película, para el Lunes. ¡Felicidades a todos los que se llamen Fortunato!

 
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